«He decidido regresar a los caminos que no debí de abandonar nunca»

VIGO

Ángeles Ruibal, cantante y compositora Tenía 19 años cuando cantó por primera vez en público. Eran tiempos de censura, sobre todo para las letras comprometidas que elegía Ángeles Ruibal. Su chorro de voz -«que tuve que domar»-, se convirtió en habitual en los recintos universitarios. Junto a su ex-marido, Sergio Aschero, ha puesto música a más de medio millar de poemas y ha compuesto otros tantos. Hernández, Guillén, Lorca, Unamuno... todos están en su nómina. También es fácil encontrar sus creaciones en repertorios de cantantes tan dispares como Ana Belén o Mercedes Sosa. Tras varios años en Buenos Aires regresa a Galicia con la intención de aprobar su asignatura pendiente, esa que le ha impedido tener un nombre entre los grandes, la promoción.

24 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Su padre -«un padre diferente para la época», dice-, la inició en el mundo de la poesía en el que, sin darse cuenta, terminó enganchada, igual que a la música. «El ambiente en aquella casa de Xeve en la que nací favorecía la actividad creativa», asegura. Tal vez eso explique tanto artista en la familia. Su hermano Pepe, escritor; su hermana Mercedes, pintora; ella, música... -¿Recuerda los primeros aplausos? -Claro. Fue en la facultad de Arquitectura de Madrid. Habíamos organizado un homenaje a Atahualpa Yupanqui. Reunimos a más de 1.500 estudiantes que no cesaban de aplaudir. Enseguida me pidieron otro recital, y otro, y otro. Los compaginaba con estudios de solfeo y con clases para educar aquel indómito chorro de voz, además de solfeo. -Y enseguida empezó a grabar discos. -Si, canciones de García Lorca con CBS, de Miguel Hernández con Ariola... -Sin embargo, el gran público no conoce su trabajo. -La explicación es fácil. Me casé con el guitarrista argentino Sergio Aschero, que era el músico más anticomercial que he conocido. En cuanto el disco salía al mercado le entraban las prisas por regresar a Buenos Aires, de forma que cortaba de raíz toda promoción. Cuando era en Argentina donde editábamos un disco quería venir a España. Pero yo estaba enamorada y lo que hacía era seguirle. Quiero vivir, no ser rica, pensaba. Así pasamos años de acá para allá. A raíz de nuestra separación he decidido regresar a los caminos que no debí de abandonar nunca. -Poca gente sabe que ha compuesto la música de canciones tan conocidas como «Vientos del pueblo» o «Me matan si no trabajo». -Pues es así. Pero hay muchas más conocidas. Todas las he cantado en multitud de escenarios. Si embargo, por esa falta de interés por la promoción que he comentado, fueron otros los que las convirtieron en éxitos de su repertorio. -Por ejemplo Ana Belén, para la que compuso mucho. -No exactamente. Yo leo un poema y si me inspira enseguida le pongo música y lo canto. Ana Belén se enamoró de varios temas que yo cantaba y me los pidió. Me perseguía hasta el catre para que se los diera. Finalmente accedí. Los poemas son de todos y sería muy egoísta no hacerlo. Así nació su doble LP La paloma del vuelo popular. -Han pasado los años. ¿No es un poco arriesgado volver a empezar? -Arriesgado era quedarse en Argentina tal y como están las cosas. No sólo no tengo miedo si no que creo que estoy en el mejor momento. La experiencia te madura y yo tengo mucho que ofrecer todavía. Los derechos de autor confirman que mis canciones se escuchan en los lugares más inimaginables del planeta. Eso quiere decir que siguen gustando. En todo caso, el público va a tener la última palabra.