CARLOS PUNZÓN ANÁLISIS
17 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.ILENCIO. Esa es la consigna, en la dirección del PSOE en Vigo, en los grupos críticos con Carlos Príncipe y en cada una de las individualidades más o menos destacadas que ocupan un puesto de referencia en la familia socialista viguesa. La cúpula del partido en la ciudad sigue la estrategia de Príncipe de evitar con el silencio dar la excusa perfecta para la disolución de la agrupación local. Sólo bajo promesa de no revelar el nombre del interlocutor se atreve alguno de sus miembros destacados a criticar la forma de designar a Ventura Pérez Mariño, acatarlo de todas maneras y exigir, eso sí, participación en la elaboración de la lista para las municipales. Entre los críticos ese mismo silencio sólo se rompe por parte de los concejales enfrentados a Príncipe para alabar la designación como candidato del ex-juez, pero mucho cuidado ponen en aprovechar la ocasión para arremeter contra su jefe de partido en la ciudad. El mutismo lo rompe la ex-diputada Carmela Silva para arremeter contra los dos trapos rojos de su grupo, Príncipe y Touriño. El resto espera. Unos a conocer de primera mano las razones de Touriño para confiar a un independiente el futuro cartel electoral municipal. Otros a intentar entrar en los planes del partido, pero todos en definitiva a que las fichas se muevan para posicinarse y saber si se les abre una vía de futuro o les vuelve a tocar solamente militar. Un silencio en definitiva miedoso, para evitar ser el primero en pasar por el nuevo matadero.