ESTANISLANO FERNÁNDEZ DE LA CIGOÑA Presidente de la Asociación Galega para a Cultura e a Ecología OPINIÓN La declaración traerá riqueza a todas las Rías Baixas si se mantienen los valores naturales de las islas atlánticas
15 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.O hay más que ver la riqueza de todo tipo que se genera alrededor de un parque en cualquier lugar de España. Estamos convencidos, y el tiempo nos dará la razón, que el Parque Nacional de las Islas Atlánticas será, en un futuro inmediato, uno de los mayores atractivos que puede ofrecer Galicia a los muchos visitantes que se verán embrujados por sus playas y cantiles. Como hombre preocupado por la Naturaleza me importa menos si tal o cual islote entra a formar parte del futuro parque. Lo que interesa es la existencia del ente en sí mismo, que traiga a las islas mayores el ordenamiento jurídico necesario que permita a todo el mundo saber dónde está en cada instante: a los empresarios con sus iniciativas, a los habitantes del parque, a los propietarios de tierras y casas, a los visitantes y usuarios... de forma meridianamente clara, cosa que ahora no acontecía. Si se me pidiera mi opinión, cosa que no creo que ocurra, los diversos archipiélagos que se integrarán en el parque nacional ofrecen expectativas distintas. Sería fácil caer en la tentación igualitaria, pero tal cosa no debiera acontecer nunca. Y me explico. Si en Cíes hay un cámping ¿por qué no montarlo en Sálvora y Cortegada? Si para Cíes y Ons están establecidas líneas regulares de pasaje que trasladan a miles de turistas por temporada ¿por qué no convertir a Sálvora y Cortegada en destinos turísticos de primer orden? De momento, de los cuatro grandes grupos de islas que se integrarán en el futuro parque hay dos, los de Arousa, que se mantienen en mejores condiciones de aislamiento, que va casi siempre parejo con el grado de salud ecológica. Esta soledad, impuesta con tesón por los propios dueños, preservó las características botánico-faunísticas del territorio e hizo posible que Sálvora, Vionta, Herbosa, Gavoteira y los Cabaceiros, por un lado y Cortegada, Briñas, Malveira Grande y Pequeña, por el otro, conservaran sus valores apenas alterados por el hombre. No parece de recibo que, ahora que se propugna su conservación bajo una figura legal de rango superior, perezcan lamentablemente en la confusión del momento. Que nadie dude que el parque nacional traerá riqueza y progreso a todas las Rías Baixas, pero sólamente conservando inalterables sus valores esta riqueza se podrá mantener e incrementar en el futuro. De momento se impone la prudencia.