ANÍBAL BARBÓN PERISCOPIO
14 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.MAL EMPEZAMOS. Se convence al Rey de que en su recorrido inaugural por la feria Arco de Madrid se pase por el estand que el Concello de Vigo ha montado para presentar el futuro Museo de Arte Contemporáneo (Marco). Don Juan Carlos entra, atiende las explicaciones y felicita a la ciudad por su nueva infraestructura cultural. Fenomenal, el Marco no podía contar con un respaldo de mayor nivel. Pero a partir de ahí se empieza a desarrollar un uso personalista del encuentro que hace que el Contemporáneo en lugar de moderno parezca de lo más rancio y decimonónico. Todo comienza a patrimonializarse. Unas privadas fotos de la real visita se venden como se suele hacer con la información municipal en Vigo al medio con menos reparos a negociar y jugar con la ciudad y se niegan al resto y por tanto a una gran parte de ciudadanos. COMO SIEMPRE. La directora del Marco y el entorno del edil de Cultura, Carlos Príncipe, dejaron en Madrid de nuevo constancia del mal uso de las instituciones, contagiados quizás por el creciente nerviosismo del concejal, palpable ayer en el acto de presentación del Marco, en el que el ex-alcalde volvió a dejar constancia de su particularísima forma de ser.