¡VAYA SEMANITA CON EL EURO!. Los Reyes Magos están buscando una oferta para irse al Caribe con Curro después de la que les han dado con el euro. Son unos damnificados más. La paranoia del cambio de moneda ha alterado la vida normal de los vigueses. «Es que la gente está aburrida y le gusta guardar cola en los bancos», comentaba un empresario. A los que de verdad les hacía falta guardar el puesto en la fila se ponían nerviosos de los nervios, como decía el ratoncito de «Chiken Run», la película esa de los pollos. Es que el pollo ha sido notable, como una granja de capones de Vilalba rellenos de ternera rubia gallega. En esto de la moneda única los hay muy fundamentalistas: «¡Oiga que usted tiene obligación de darme el cambio en euros!, le decía un cliente de una taberna a un hostelero. El pobre tabernero tenía menos calderilla que un talibán pidiendo limosna en la puerta de Wall Street. Lo mejor es seguir a Siniestro Total. Ante todo mucha calma. Que la pobre peseta ha estado prestando un servicio muy serio durante muchos años y ahora no es que se la mande al asilo de una patada sino que hay algunos que le quieren aplicar la eutanasia en dos días en vez de dejarla morir tranquilamente en su camita del Banco de España después de una larga enfermedad. Y LAS REBAJAS EN LA PUERTA. Pasado mañana comienzan las rebajas y se puede desatar la fiebre consumista porque esa chaqueta de angora que tanto te gusta por ser para ti sólo van a ser 50 euros (8.319 pesetas) de nada, diez duritos de euro. Como en un todo a cien.