Menos apoyos, pero más valiosos

La Voz

VIGO

El mayor número de bajas que se produjo en el PSOE vigués tras las primarias de 1998 correspondió a los críticos con Carlos Príncipe. Lo nunca aclarado de aquel proceso (y que da la medida de lo inflado que estaba el censo con 2.579 militantes) es cómo es posible que hubiese más firmas para avalar las candidaturas que votos en las urnas. La cifra de afiliados ha caído más de un 60%. Muchos aseguran que ahora la situación se asemeja más a la realidad del partido. Habrá menos a decidir quién pugna por la alcaldía y, por lo tanto, cada voto será más valioso. Con cuatrocientos apoyos, el candidato tendrá prácticamente garantizada la victoria. Hasta ahora Príncipe ha demostrado su poder en las elecciones internas. Primero, consiguió más votos para Almunia que para Borrell; luego, se impuso él mismo a María Xosé Porteiro; más tarde, aplacó una corriente encabezada por Jesús Bahíllo para la elección de delegados al congreso del PSdeG-PSOE. Pocos dudan que el senador y concejal está en condiciones de revalidar su control si Santiago o Madrid no lo impiden. Salvo que la ejecutiva federal apruebe una normativa que impida presentarse a quienes ya lo hayan intentado sin éxito en dos ocasiones, Príncipe pondrá su futuro en manos de la militancia el próximo mes de junio. Desafío A día de hoy no se vislumbra un candidato alternativo, aunque históricos como Abel Caballero, Jorge Parada y Miguel Barros celebren comidas conjuntas con sus colaboradores. En Madrid y Santiago se asegura que, a día de hoy, no se baraja ningún nombre como alternativa. Príncipe ha mostrado sus cartas y, a modo de desafío, se ha puesto a elaborar ya un programa para las municipales del 2003.