Candidatos que no tienen abuela

La Voz

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

Álvarez Cascos presidió ayer un mitin marcado por los elogios mutuos entre los aspirantes al gobierno Tarde noche de halagos y aplausos ayer en Baiona ante el Ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos. Fue el protagonista estelar del mitin que el PP ofreció ante un auditorio municipal abarrotado por centenares de simpatizantes de las comarcas de O Val Miñor y Baixo Miño. El ministro prometió más autovías para Galicia, el próximo inicio de las obras del Tren de Alta Velocidad y más puestos de trabajo. Mientras tanto, Cuiña, Sestelo, López Veiga y Manuel Vilar se deshicieron en elogios el uno al otro.

10 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

ALEJANDRO MARTÍNEZ BAIONA El ministro de Fomento llegó con su radiante esposa a Baiona con una sonrisa de oreja a oreja que no se le quitó en ningún momento. Antes de subir al estrado, dio la mano a diestro y siniestro a numerosos simpatizantes. Era el «peso pesado» de la jornada, el hombre capaz de reunir a tantos simpatizantes de un partido dividido por rencillas locales. Y estuvo en su papel. Cascos alabó la gestión del gobierno central, defenestró al PSOE y prometió obras, como siempre se hace en cada campaña electoral. Afirmó que antes de fin de año comenzarán las del corredor de alta velocidad que unirá Santiago con Pontevedra y Vigo, prometió más kilómetros de autovías en Galicia y continuar con la línea ascendete de creación de puestos de trabajo, «más de 14.000 en Pontevedra en los últimos cinco años», dijo. El Ministro derrochó su simpatía y una vecina de Baiona no pudo contener el gritarle guapo. Pero para elogios, los que se profirieron mutuamente los políticos que le antecedieron en el estrado electoral. Primero fue Manuel Vilar quien encumbró en las alturas a Xosé Cuiña, haciéndole responsable de todas las obras de infraestructura que se han hecho en Baiona en los últimos años, como si ésa no fuera su responsabilidad como conselleiro de Política Territorial. Después llegó Ramón Sestelo, que se permitió la licencia de piropear en público a la esposa del Ministro de Fomento antes de continuar halagando a Cuiña. Luego subió al estrado Enrique López Veiga que, antes de exclamar que «insultar no es nuestro estilo» calificó como «cavernícolas» a los simpatizantes del partido de Lois Castrillo, a quien denominó como «un hombre poco agradecido». Y llegó Cuiña para ensalzar a Manuel Fraga y alabar la casualidad de que haya nacido en Galicia porque «es un hombre de los que sólo nacen uno cada 100 años».