¡VIAJEROS A POR EL TREN!

GUILLERMO HERNÁNDEZ

VIGO

A expectativa del AVE puede ser frustrante si se cumplen los planes de Fomento y Xunta. Galicia tiene un capital humano y económico que no puede conformarse con dotaciones ferroviarias y planes mediocres que, a la larga, sean un gasto inútil. Vigo debe pensar en sí misma y en Galicia.

03 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Estos planes ferroviarios incluyen, básicamente, un Eje Atlántico desde Ferrol a Tui que luego enlazaría con Oporto, una línea de alta velocidad entre Santiago y Ourense, otra línea rápida entre Ourense y Vigo y una lanzadera entre Lugo y Ourense. La inversión, billonaria, se repartiría entre la Xunta, Estado y UE y el recorrido entre cualquier capital gallega y Madrid se haría en un tiempo de 4,30 horas. ¿Esto es bueno? ¿Merece la pena? ¿Cómo quedaremos? Inicialmente no sabríamos si es bueno o malo mientras no lo comparásemos con otro modelo. Llama la atención que comunidades como Cataluña, Castilla y Valencia no participen en la financiación del AVE y sus parámetros de calidad, velocidad y trazados sea mucho más competitivos que los presentados en Galicia. Además, es importante señalar que el tiempo de ejecución de las obras en estas comunidades no irá más allá del año 2006. La segunda sorpresa es que los planes en Galicia se han retrasado hasta el 2010, es decir, que nadie nos puede garantizar la aportación de los fondos de la UE a partir del año 2006. La tercera es que los tiempos de viaje y sus frecuencias nos remiten a tiempos pasados. Piense Ud, lector, qué interés puede tener desplazarse entre Vigo y A Coruña en un viaje que durará una hora y media, cuando en su coche lo hace en el mismo tiempo, al centro de cada ciudad y con aparcamiento. O imagínese, sr/a. empresario/a, que desde Vigo a Madrid tarde cuatro horas y media, cuando sus colegas catalanes lo hagan en dos horas y media. Esto quiere decir que la velocidad, en Galicia, rondará los 120 Km/h. y, hacia el exterior, circularemos a unos 150 Km/h. ¿No hay actualmente trenes que circulan a más velocidad? Si eliminamos algunas curvas y túneles ¿no podríamos dedicar el sobrante del billón a mejorar las infraestructuras sociales y acercarnos a la media estatal y europea? Si a esto añadimos que el modelo de traslado de mercancías tampoco está resuelto y a partir del año 2003 comienza la liberación de los surcos de transporte ferroviario, veremos a qué empresas les interesa la explotación de las líneas gallegas. Entre Málaga y Córdoba se ha rechazado lo que se quiere instalar en Galicia. ¡Y lo han conseguido!. La cuarta y mayor campanada se produce en el tratamiento que se le quiere dar a la ciudad de mayor actividad industrial, Vigo. Para los accesos se plantean 5 alternativas y 2 líneas para acercarnos a la meseta (por Santiago o por Ourense), mientras que la opción portuguesa se nos retrasa ¡también es mala suerte! hasta el 2010. De esta forma la población se entretiene, se descubre la falta de liderazgo y capacidad entre nuestros gobernantes y nos entretenemos en falsos debates urbanísticos. Si el problema es la ciudad ¿necesitaron Santiago, Oviedo, Vitoria... AVE para transformar la ciudad? Claro que habrá que modificar elementos urbanísticos, pero eso será con AVE o sin AVE. No podemos convertir Vigo en una ciudad-pared. El tránsito idóneo sería la línea Redondela-Vigo-Porriño, o viceversa, con la intermodalidad y el soterramiento adecuado. La ciudad-pared surgiría si entramos y salimos por una única línea Vigo-Porriño. Setenta mil millones requieren una extremada prudencia, rentabilidad, optimización y control implacable en el gasto. La quinta sorpresa es que Portugal cuestiona la alta velocidad entre Oporto y Tui, admite retrasos importantes y favorece su entrada en España por Cáceres. Vigo, por ser el centro del Eje Atlántico, tendría la mejor opción mercantil, turística, industrial... en un área de seis millones de personas si la velocidad y frecuencias de viaje entre Ferrol y Oporto se optimizaran al máximo hacia Galicia y al exterior. La sexta es que se está favoreciendo el localismo y el silencio con múltiples proyectos. Podemos recorrer todo el abecedario, la Y, la T, la L.... pero si queremos liderar un modelo moderno, desde Vigo necesitamos socios para incrementar viajeros en el Eje Atlántico, en el Norte o en el Sur. La séptima es que se va a enterrar la mitad del presupuesto y la mayor calidad técnica entre dos ciudades, Ourense y Santiago, que van a contar además con una autopista de peaje. Si el presupuesto de la línea AVE entre Santiago y Ourense se dedicase a potenciar un trazado que sumase el mayor número de población, y así hacer la inversión más rentable, tendríamos tiempos y frecuencias adecuados a los tiempos actuales. En el trazado debemos demostrar nuestra inteligencia para resolver el problema sin individualismo y localismos trasnochados que nos llevarían a ¡un pueblo, un tren! La octava consiste en preguntarse cómo es posible que con el tridente de líneas que se ofrece desde Ourense (a Lugo, a Santiago, a Vigo), podamos pensar que el tren será rentable y aceptemos cinco viajes diarios mientras que Andalucía tiene dieciocho y para Cataluña se barajan alrededor de cuarenta trenes diarios. La novena es una pregunta ¿Sabría alguien contestar a la pregunta de qué es la Alta Velocidad? Porque la única definición aceptable hace referencia a velocidades medias y comerciales de 250 Km/h, es decir, Vigo-Madrid = 3 horas o Vigo-Santiago = 25 minutos. La rebaja será más de lo mismo hasta dentro de cien años. La décima es, en resumen, ¿Cómo es posible que, si el plan de Fomento y Xunta para lo que llaman Alta Velocidad es tan bueno, no haya sido defendido por ningún colegio técnico profesional, consultora, ciudadanos, intelectuales, etc. Necesitamos sus opiniones. El espacio limita la forma y la argumentación, pero creo que se adivina que estamos ante proyectos manifiestamente mejorables. El AVE debe convertirse en uno de los símbolos de la modernidad, en la demostración de que estamos ante nuevos tiempos y tenemos capacidad y conocimiento para articular proyectos que sean referente de futuro. Es cierto que el AVE por si solo no significa nada, pero vivimos la revolución de la información que multiplica el poder de nuestro cerebro, nuestra inteligencia. No se trata de que tengamos buenas máquinas, sino de verlas como herramientas de conocimiento. Para esto, además de generosidad, se necesita inteligencia y ambición. El resto es el abismo.