DOTACIONES CULTURALES Las salas de cines, las dos cafeterías y la discoteca Nova Olimpia ponen fin a una actividad mantenida durante décadas Comienza la cuenta atrás para el edificio Fraga. La cafetería, el bar y las tres salas del cine que ocupan el inmueble, ya propiedad de Caixa Galicia, cerrarán sus puertas al público a lo largo del próximo mes junio, para dar paso a una profunda reforma que convertirá la edificación en un gran centro cultural. Sólo la discoteca Nova Olimpia mantiene abiertas las negociaciones para abandonar el local que ocupa.
27 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El inminente comienzo de las obras de reforma del edificio Fraga ha acelerado el proceso de negociación de Caixa Galicia con la familia propietaria del inmueble y los inquilinos que explotan los establecimientos de hostelería. La entidad financiera ha llegado ya a un acuerdo con los arrendatarios de la cafetería situada en la entrada principal, que cerrará el 15 de junio; y con el bar emplazado en el bajo de la calle lateral que comunica Uruguay con García Barbón. A ambos establecimientos se les notificó la necesidad de rescisión de su contrato de alquiler con tres meses de antelación. A finales de ese mismo mes de junio está previsto el cierre definitivo de los emblemáticos cines Fraga, que dejarán de ser salas comerciales, para dar paso a un profundo proceso de restauración y acondicionamiento del inmueble, previo a su reapertura como centro cultural Caixa Galicia. Negociación La fase de negociaciones con los inquilinos está pendiente del acuerdo con la discoteca Nova Olimpia. Los responsables de la sala de fiestas han manifestado su intención de permanecer en el inmueble una vez convertido en centro cultural. «Pretendemos quedarnos, si eso es posible. Pensamos que la discoteca no va a afectar en absoluto a la actividad del centro», afirma Camilo Costas, uno de los encargados del local. Aseguran que están dispuestos a hacer los cambios necesarios para que la discoteca siga en su sitio «podemos cerrar la entrada principal de la discoteca y abrir el acceso al público por la puerta lateral, así no habría ningún inconveniente», explica. Los responsables de la sala de fiestas más antigua de Vigo anteponen a todo tipo de negociación un contrato que vencería en el año 2005. «Hay mucho que negociar, porque no se trata sólo del contrato de alquiler. Además del beneficio, habría que calcular el valor sentimental y moral de una discoteca irrepetible, con 28 años de historia en Vigo», afirma Camilo Costas. Según explica: «Si cerramos, a día de hoy sería imposible volver a hacer la misma discoteca en otro sitio. Si se cierra Nova Olimpia es para siempre».