Una promotora interesada en construir edificios de ocho alturas y un centro comercial pagará 1.250 millones El alcalde de Vigo, Lois Castrillo, se comprometió ayer con los trabajadores del Grupo de Empresas Álvarez (GEA) a recalificar, como fecha tope en el mes de marzo, los terrenos de la fábrica de Moahsa. La operación, pendiente desde hace años y a la que se venía oponiendo el BNG, permitirá revalorizar la parcela y vendérsela a una promotora inmobiliaria por 1.250 millones de pesetas. Este dinero servirá para que los empleados cobren la deuda que mantenía con ellos la empresa ceramista. Castrillo le explicó al comité que propuso sin éxito a Citroën y Zona Franca la compra del terreno, para mantener su uso industrial.
22 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Castrillo mantuvo una reunión con los representantes del comité de empresa ayer por la tarde en el Concello. El acuerdo al que se llegó, según explicaron los trabajadores, es que el alcalde se compromete a que la Gerencia apruebe la recalificación de Moahsa antes del mes de marzo. La decisión fue acogida con moderado optimismo por parte del comité de empresa, ya que hasta la fecha y tras haber trancurrido más de un año y medio del actual mandato, el grupo municipal del BNG no se había mostrado receptivo a la operación urbanística. Coruxo El cambio de uso industrial a uso residencial requiere una modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). El arquitecto jefe municipal advirtió en un reciente informe que la propuesta de GEA para permitir la construcción en la parcela de Coruxo de torres de ocho alturas (algo a lo que se vienen oponiendo los vecinos de la parroquia) adolecía de diversas deficiencias. El funcionario planteó problemas con viales y excesiva edificación, entre otros, y además advertía de que la recalificación de la fábrica afectaría también al entorno, catalogado como industrial. El 2 de noviembre, la Gerencia se dio por enterada del informe y conminó a GEA a detallar más su propuesta. Sorprendentemente, el alcalde explicó ayer a los trabajadores que quería resolver el asunto y que les llamaría en febrero o marzo para, justo antes de llevarlo a la Gerencia, mantener una nueva entrevista con ellos.