La Consellería de Pesca sostiene que el sistema automatizado ha incrementado un 25% el valor final de las especies vendidas La actual red formada por las siete lonjas gallegas que disponen de sistemas informatizados de subasta se ampliará a un total de 14 durante el año 2001, de las que cuatro operarán en la provincia de Pontevedra, según las previsiones del departamento de Pesca de la Xunta de Galicia. La inversión en Moaña, Cambados, O Grove y Campelo ascenderá a 105 millones. La automatización de las operaciones de venta de pescados ha incrementado su valor en torno a un 25%. La intención es que el sistema siga creciendo y que pueda conectarse con otras lonjas de España y de la Unión Europea.
14 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El sistema informático permite operar sin necesidad de estar presente en la zona de subasta. Desde una terminal remota, en casa y a través de Internet, se compra el pescado desembarcado y tarifado según las características que indica la Unión Europea: calidad, tamaño y frescura. En este momento, son siete las lonjas que disponen de este mecanismo, Baiona, Bueu, Portosín, Cariño, Sada, Redondela y Portonovo, siendo esta lonja la pionera desde mediados del año 1999. A lo largo del año 2001, se incorporarán Moaña, Corme, Lira, O Grove, Rianxo, Campelo y Cambados, aunque la cifra puede aumentar a un total de diez. El proyecto de la Xunta de Galicia, que coordina la subdirección xeral de Planificación y Sistemas de Información, pretende dar un paso más. La idea es cubrir las 63 lonjas existentes en el litoral gallego y, a partir de aquí, entrar en el mercado español y comunitario. No hay fecha aún, pero las posibilidades de desarrollo las están dando las propias lonjas y el interés creciente de los usuarios. Según estimaciones del director del departamento, Miguel López, la facturación por la venta de pescado por este sistema se ha incrementado en torno a un 25%. Transparencia A su juicio, «el número de personas que no están físicamente en la lonja y que pueden acceder en tiempo real a las operaciones de subasta como si estuviesen presentes, aumenta el valor del pescado, porque la competencia es mayor; al no tener que desplazarse al punto de subasta, el corro de interesados crece y se establece una pugna por llevarse la mercancía deseada». A su juicio, la gran ventaja de este sistema automatizado es que la transparencia «es total».