El mar y la gastronomía, aspectos más valorados La enseñanza, tanto en lo que se refiere a profesorado como a estudiantes; el comercio, sobre todo de venta ambulante, y la sanidad, son los sectores que concentran mayor número de población inmigrante en Vigo. Le siguen el servicio doméstico, hostelería, pesca y construcción, mientras que alimentación y metal aparecen como mucho más minoritarios.
17 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.La Universidad de Vigo concentra buena parte de la población extranjera de la ciudad. Ubaldo García Palomares es un ejemplo. Posee nacionalidad venezolana y es profesor del departamento de Tecnología de las Comunicaciones, en la Escuela Superior de Ingenieros de Telecomunicaciones. Éste es el sexto año que acude temporalmente a Vigo. Suele estar un cuatrimestre. Palomares cree que este año, con la nueva ley de extranjería, hubo menos flexibilidad y más burocracia. A su juicio, sería interesante que la Universidad cooperara con este tipo de cuestiones. El profesor caraqueño llegó a la Escuela de la mano del que fue su director, José Santos, en un momento en el que se necesitaban doctores. Da clases de Ingeniería Telemática y ha dirigido dos tesis doctorales. En verano, cuando viene su familia, aprovechan para conocer el resto de España. Reconoce que lo más agradable de Vigo no es el clima, aunque sí el marisco. En la actualidad reside en la zona de Balaídos, pero casi siempre vivió en las inmediaciones de la Porta do Sol. Stefano Chiusi trabaja en la misma Escuela de Telecomunicaciones. De nacionalidad italiana, lleva aproximadamente seis años en la ciudad. Primero estuvo en Madrid con una beca posdoctoral y después se presentó a unas plazas en la Universidad viguesa. Acabó como profesor titular en el departamento de Física Aplicada donde trabaja en la actualidad. Vive sólo y está encantado con su lugar de residencia. Mohamed Boutinguiza es otro caso similar a los anteriores. Del antiguo Sahara español aunque con pasaporte argelino, lleva poco más de cuatro años en Galicia. Entró en la Universidad viguesa para hacer el doctorado en Física Aplicada y accedió a las plazas de profesor asociado. Da clases de Física en primero de Minas. No le resultan extrañas ni las costumbres ni el idioma. Tampoco tiene problemas con la religión porque en su país no está muy arraigada. Desde pequeño está familiarizado con la cultura española. Está casado con una gallega y tiene un hijo. Ciro Cabezas, médico argentino, trabaja en el Servicio de Urología del Centro Médico Povisa. Llegó a hace tres años y medio atraído, como muchos otros, por el prestigio del doctor Zungri, su actual jefe y «un referente en Hispanoamérica en la especialidad de Urología». Vive solo en la calle Barcelona y se encuentra satisfecho y muy integrado en Vigo, hasta el punto de que ya piensa en quedarse de forma definitiva como otro compañero suyo de nacionalidad mexicana. Rose Mary Monteagudo y Ray Susa proceden de Canadá, un país multicultural. Dirigen una academia de idiomas situada entre las calles Valencia y Zaragoza. El resto de los profesores de alemán y francés también son nativos. Rose Mary explica que llevan dos años en Vigo y todavía están en fase de adaptación, descubriéndolo todo. De la ciudad destaca, como la mayoría, el mar y la comida. Mohamed Lemin Sidi Kleib es mauritano y presidente de la Asociación de Desarrollo Árabe-Gallega. Tiene una empresa de instalaciones eléctricas. Asegura sentirse «muy contento y orgulloso» de estar en Galicia. Recientemente se le impidió la entrada en dos pubs de la ciudad, lo que califica de un hecho racista aislado, que no se corresponde con la actitud general de los ciudadanos.