Política entre pucheros

La Voz

VIGO

XULIO VILLARINO / X. C. G.

LA MIRILLA Soledad Antón

06 jun 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

EL EX-ALCALDE DE TUI, CON LAS MANOS EN LA MASA. Decía un antiguo ministro de Cultura alemán con buena mano para la cocina, que una de sus tácticas para ponerse de acuerdo con la oposición en cuestiones polémicas, era organizar una comida casera en la que todos se enfrentasen a los fogones. «Es difícil mantener las distancias mientras pides a uno que dore la cebolla y a otro que salpimente la carne», decía. Tal vez sea ese afán de consenso _en el PP se lo agradecerán_ lo que ha suscitado el buen hacer culinario del ex alcalde de Tui. Miguel Ángel Capón Rey demostró que es un experto en meter las manos en la masa. El domingo presentó una exquisita empanada de maíz en el concurso celebrado en Mos en la quinta edición de la «Festa da Empanada». Finalmente, los premios se le resistieron. Otra vez será. Porque lo cierto es que, según los que probaron el producto, estaba muy bueno. El jurado, del que formaba parte la periodista experta en gastronomía Carmen Parada, se decantó por los platos presentados por Fita Senlle, Chola Senlle y Rocío Soliño.
VICTOR FERNÁNDEZ CAMBIA EL BALÓN POR EL MICRÓFONO. Feliz _no es para menos después de haberse garantizado más de cien millones por otro año de contrato_ Victor Fernández prepara las maletas para viajar a Holanda. El entrenador celeste ha sido fichado por una cadena de televisión como comentarista de la Eurocopa. Y es que el técnico maneja con igual soltura las palabras que el pase de tacón. Igual no es del todo parcial cuando, llegado el caso, le toque comentar las jugadas de Velasco. Es normal, porque los de casa siempre son más altos, más rubios y tienen los ojos más azules. Suerte a uno y a otro en sus respectivos cometidos.
LOS MADRIDISTAS SIGUEN DE FIESTA. Y sin salir del fútbol, los madridistas siguen celebrando su nueva copa, en algún caso con algunas idem de más. Los forofos merengues de Baiona celebraron con una gran fiesta el triunfo de su equipo en París. Por cierto, que la peña, de nombre «La Séptima», tiene que ir pensando en cambiar de nombre si quiere ponerse al día. Algunos de sus integrantes decidieron que la ocasión bien lo valía y no dudaron en lanzarse al agua como Dios les trajo al mundo de buena madrugada. A esa hora, según me cuentan, ya se notaba en algunos hinchas el efecto de la octava.