Francia está harta de Amazon

AFP

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El Gobierno francés abre un nuevo frente contra un gigante de Internet, después del conflicto de hace unos meses con Google

04 jun 2013 . Actualizado a las 21:06 h.

La ministra francesa de Cultura, Aurélie Filippetti, abrió un nuevo frente contra un gigante de la economía digital, sector al que Francia trata de poner límites en defensa de la «excepción cultural», la idea de que la cultura no es una mercancía como cualquier otra.

«Todo el mundo está harto de Amazon», afirmó la ministra, denunciando el dumping de la empresa norteamericana de venta de libros por internet.

Filippetti hizo esa declaración el lunes al anunciar en Burdeos un plan de ayuda a las librerías independientes, donde aprovechó para amenazar a Amazon con una medida administrativa, de forma que no pueda acumular ventajas de que goza actualmente.

Para el gobierno francés, ese combate va más allá del mercado nacional. Se trata de preservar la cultura y sacarla de las futuras negociaciones sobre un acuerdo de libre intercambio entre Europa y Estados Unidos, para lo cual ha obtenido ya el apoyo de 13 países europeos.

Acuerdo con Google por la prensa en línea

Francia se había enfrentado ya en una largo pulso con Google, al cabo del cual se firmó un acuerdo, presentado como «histórico», entre los editores de prensa franceses y el gigante de Internet.

Ese acuerdo prevé que Google pague 60 millones de euros para el desarrollo de la prensa en línea.

Apoyados por el Estado, los editores de prensa franceses pedían que Google el pago de derechos por los beneficios publicitarios que la firma percibe, limitándose a referenciar sus títulos.

Según estimaciones, Google tuvo en Francia en 2011 una facturación de entre 1.250 y 1.400 millones de euros, pero solo habría pagado poco más de cinco millones de euros en concepto de impuesto a las empresas.

Según la Federación Francesa de Telecomunicaciones (FFT), asociación que defiende los intereses de los operadores franceses, los gigantes estadounidenses Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft pagaron 37,5 millones de euros de impuestos en 2011 en Francia, 22 veces menos de lo que tendrían que haber pagado si su actividad de producción estuviera localizada y declarada en el país.