Un largo confinamiento con 25 historias en blanco y azul

L. B. T.

TORRE DE MARATHÓN

CESAR QUIAN

La pandemia sacó a la luz el lado más humano de la plantilla deportivista

30 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando el balón vuelva a rodar para los jugadores del Deportivo, habrán pasado 92 días. Tres meses en los que sus profesiones han quedado en segundo plano dejando emerger al ciudadano de a pie. Su proyección pública durante la pandemia mermó. Dejaron de acaparar los focos para ser espectadores de las noticias mientras la vida seguía su curso. Sin poder vestirse de corto, el parón ha dado protagonismo a sus historias más personales. Así ha sido el confinamiento sin balón del vestuario del Deportivo.

Las mil caras de la solidaridad

Con sus mascarillas personalizadas para recaudar fondos para tres oenegés, Beauvue ha sido el último ejemplo de solidaridad en la plantilla del Deportivo. Pero hay más.

Hay muchas maneras de ser solidario, de preocuparse por los que tienes cerca. Mollejo entendió que cinco minutos de alegría al día pueden suponer mucho, y por eso fue el aclamado animador de su vecindario desde el séptimo piso de la calle Adelaida Muro en el que pasó el confinamiento. Emre Çolak también figura en esta lista. El restaurante LaNonna 52, del que el turco es socio, sorprendió a sanitarios y cuerpos de seguridad con pizzas para agradecerles su dedicación. Borja Valle también quiso aportar su granito de arena y, no solo fue la cara visible de la campaña de donación de sangre impulsada por el Deportivo, sino que colaboró en los populares directos de Instagram de los humoristas Xosé Antonio Touriñán y David Perdomo que fueron una cita obligada con el humor para muchos espectadores.

Aunque en la solidaridad en la que todos han contribuido ha sido en la de quedarse en casa para proteger a todos. Algunos, como Borja Valle, Dani Giménez o Salva Ruiz tuvieron que compaginar el encierro que la complicada labor de cuidar a un animal durante una cuarentena.

Además, el lateral, que se enfrentó en el pasado a una larga enfermedad llamada aplasia medular, tuvo que hacer una investigación médica exprés para descubrir si estaba entre el denominado grupo de riesgo.

Ramadán en plena pandemia

Por si un encierro de casi dos meses fueses poco, Abdoulaye Ba y Mamadou Koné han compaginado esta crisis con los 30 días que dura uno de los momentos claves del año para la comunidad musulmana: el ramadán.

El central cedido por el Rayo Vallecano dice estar ya acostumbrado al sacrificio de no ingerir ningún tipo de alimento en las horas entre la salida del sol y su puesta. El senegalés adaptó sus horarios para lidiar con su apetito y estuvo acostándose a las cinco de la mañana. El ramadán finalizó el pasado lunes por lo que podrá regresar a la competición sin tener que preocuparse por compaginar el esfuerzo de los partidos con la religión.

Estudios y duelo

Luis Ruiz se pasó la cuarentena entre apuntes, hincando codos para poder acelerar su graduación. El lateral es estudiante de ciencias de la educación física y la pandemia le ha servido como oportunidad para poder avanzar con las materias pendientes.