José Manuel Rama: «Os contratos dan estabilidade, pero non temos poder de negociación»

Maruxa Alfonso Laya
m. alfonso REDACCIÓN / LA VOZ

TERRA

Ana Garcia

Ganadería Antelo, una explotación en el municipio de Zas, construye una nave para mejorar el bienestar de sus vacas

29 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

José Manuel Rama tiene 50 años y lleva desde los 21 trabajando en Ganadería Antelo, que heredó de sus padres. Siempre tuvo claro que en el campo iba a estar su futuro, por eso apostó fuerte por modernizar y sacar adelante la empresa familiar. Todavía recuerda como, cuando era niño, las vacas se ordeñaban a mano y de una en una. Hoy, todo eso ha cambiado y él es uno de esos ganaderos que no solo vivió de cerca esa transformación, sino que también la protagonizó. De hecho, considera que esta todavía no ha terminado. En su ganadería, por ejemplo, están inmersos en la construcción de una nueva nave. Con ella se mejorarán las condiciones en las que se alojan las vacas, logrando así un mayor estándar en bienestar animal. En su opinión, también ha cambiado la forma en la que se vende la leche, ahora bajo contrato. El sistema, asegura, tiene ventajas como la estabilidad, pero todavía no permite a los ganaderos tener poder de negociación.

«O sector lácteo cambiou totalmente. Formo parte desa xeración que viu o cambio porque, cando eu era rapaz, muxíamos as vacas dunha en unha», explica. Poco a poco, fue llegando la transformación y la modernización de la explotación, con la instalación de circuitos de ordeño y otros sistemas. «Con 28 anos decidín facer unha nave nova para ter alí as vacas de leite», explica. Su explotación está formada por 177 cabezas, 90 de las cuales son vacas y el resto recría. En ordeño tiene alrededor de 80 animales.

 Los contratos

Este ganadero, cuya granja se ubica en la parroquia de Lamas, en el municipio de Zas, argumenta que el lácteo «é un sector moi sufrido, a xente ten unha grande capacidade de sufrimento», insiste. Aún así, considera que con la firma de contratos han conseguido ganar estabilidad. «Os contratos danche certa estabilidade, polo menos sabes a que aterte durante os próximos meses e non tes que estar pensando mes a mes onde vender o leite», indica. El lado negativo de este sistema es que, reconoce, en la mayoría de los casos el ganadero carece de poder de negociación. «Non sei nos que negocian de forma conxunta, pero nós case non temos poder de negociación. Firmas o que te piden e listo», explica. Quizás por eso vaticina que el futuro va a estar complicado para las explotaciones de vacuno de leche. «O país está nunha situación mala, con moita xente no paro. Non creo que a cousa estea para tirar foguetes», argumenta. Prueba de ello es que el precio de las materias primas no ha dejado de subir, aunque no así los ingresos que perciben los ganaderos. «Eu creo que é un problema de grandes superficies. As marcas brancas fan que baixen os prezos pero eu creo que o prezo do leite non debería baixar dos setenta céntimos por litro nos supermercados», asegura. En su opinión, el sector lácteo, como el cárnico, está desprestigiado de forma injusta.