Que no cunda el pánico. Si esta tarde en el canal número cinco aparece un programa de preguntas y respuestas sobre conocimientos generales, no se trata de un cruce de frecuencias ni es preciso resintonizar otra vez el televisor. Todo es normal. Pasapalabra, la cuota intelectual de la programación de Telecinco, acaba de recuperar los que fueron sus dominios en el fin de semana y vuelve emitirse sin pausa de lunes a domingo.
El canal apuesta por el concurso para poder comerse un rosco en este momento de zozobra en el que el público, soberano e impredecible, parece haber dejado de implicarse como antes con sus grandes tótems televisivos. Gran hermano no revalidó en su última edición el tirón de antaño y a su versión VIP se le ha encasquillado hasta ahora su munición para la polémica. Ni siquiera Sálvame Deluxe, con el regreso del ubicuo Jorge Javier Vázquez, logra ya arrancar al público del viernes de los brazos del buen rollo de Tu cara me suena. Por eso Telecinco, que en diciembre cedió su hegemonía después de 27 meses en la cumbre, saca sus armas para empezar la reconquista. La estrategia más inesperada ha sido la de apostar por el saber los siete días de la semana con Pasapalabra, un éxito incontestable. Muchos le atribuyen incluso buena parte del mérito de que su informativo de las nueve de la noche sea siempre el más visto.