Paloma (Masterchef Junior): «Hay que cocinar para mucha gente y en condiciones muy complicadas»

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La compostelana afirma que «cualquiera de los 16 aspirantes merecería ganar»

12 ene 2017 . Actualizado a las 17:20 h.

A los cinco años se acercaba por la cocina a decirle a su madre que quería ayudar. A los siete ya hacía sus pinitos ante los fogones. Le encanta ver programas de cocina en la televisión y, además, ya diseña sus propias recetas. Se llama Paloma. Tiene doce años. Es de Santiago. Toca el arpa y le gustan los Beatles. Y el martes se convirtió en una de las finalistas de la cuarta edición de MasterChef Junior. Lo hizo gracias a la insistencia, porque cuando salió la primera edición del concurso ya dijo que quería participar. Este era el último año en el que podía apuntarse al cásting, así que sus padres dijeron que sí, que adelante. Pasó una a una todas las cribas. Se hizo con la cuchara y ahora tiene la vista puesta en la chaquetilla de ganadora del concurso. Por el momento prefiere dejar la gastronomía para su tiempo libre. Porque ella quiere ser pediatra. En su casa, en realidad, son todos muy cocinillas. Lo demostró esta semana su abuela Quinita, que derritió a los jueces con unas sabrosas torrijas quizá un poquito, pero solo un poquito, mejores que las de la nieta. Y también la hermana pequeña de Paloma. Gabriela, con siete años, ya ha ganado un concurso de cocina en Santiago. 

-¿Qué te supone haber llegado a la final de «MasterChef»?

-Mi objetivo cuando fui seleccionada como aspirante era aprovechar y disfrutar de todo el aprendizaje del concurso, así que cuantas más semanas pudiera estar, mejor. Y llegar a la final me permite cumplir ese sueño.

-La semana pasada vimos que habías estado visitando las cocinas de Javier Olleros. ¿Te habías preparado mucho para participar en el concurso?

-Veraneamos cerca de donde está Culler de Pau. Mis padres le pidieron ver su cocina y también la huerta, que es una maravilla. Tuve el privilegio de conocerlo a él, a su mujer y a su equipo, que son todos muy simpáticos y se portaron fenomenal. Estuve con ellos una tarde y la mañana siguiente y vi lo bien que cocinaban. Estoy deseando probar su comida de estrella Michelín. La verdad es que no me preparé especialmente para el concurso, cocino cuando tengo tiempo libre en casa con mi madre y lo hago desde los siete años. Es lo que más me gusta. También veo muchos programas de cocina y, por supuesto, MasterChef

-¿Qué ha sido lo más duro de la competición hasta ahora?

-Las pruebas por equipos son las más duras, porque hay que cocinar para mucha gente y en condiciones a veces muy complicadas, y nos obliga a tener mucha coordinación entre los miembros del equipo, aunque también es divertido y emocionante.

-¿Y lo más importante que has aprendido?

-Además de divertirme y hacer amigos, en MasterChef he aprendido que puedes lograr lo que te propongas, pero que para ello hay que trabajar muy duro. Ha sido la mejor experiencia que tenido hasta ahora. Y también me ha gustado mucho sentir el apoyo de la gente de Santiago, que me anima cada semana. Me siento agradecida por el seguimiento y los apoyos de un montón de gente de Galicia y de fuera. 

-En los equipos, ¿prefieres mandar u obedecer?, ¿Te gusta ser capitana?

-Es muy cómodo obedecer siempre que quien te dirija sepa lo que hace. Si no, prefiero ponerme al frente yo, para hacerlo lo mejor que sé, aunque tienes más responsabilidad, claro. Me gusta ser capitana cuando controlo el tema y domino lo que hago.

-Aparte de tí, ¿quién es tu favorito para ganar la final?

-Soy amiga de todos, por eso me reservo la respuesta. Cualquiera de los 16 aspirantes que entramos en esta edición merecería ganar.