Con ellos no hay manera

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas MIRA Y VERÁS

TELEVISIÓN

Han tenido que pasar varias semanas para ver si la primera impresión del programa musical A mi manera cuajaba en certeza. Y va a ser que sí. El primer día de emisión fue inevitable sentir una especie de pudor adolescente al ver a toda esa pandilla regodearse en un colegueo muy poco natural. ¿Un reality sin carnaza? ¿Un programa musical con primeras figuras lleno de nostalgia? Al principio el morbo pudo más y en cierta manera recordar aquellas melodías de los ochenta le dieron un pase a ese reencuentro. Había que dejarlo correr unas semanas para ver cómo se mantenía el programa. Pero después de un mes, no hay mucha esperanza en un formato que no es original, pero que en nuestro país ha acabado por ser un quiero y no puedo muy edulcorado. Ver a Marta Sánchez, Mikel Erentxun, Sole Giménez, Nacho García Vega, Antonio Carmona, David DeMaría y Manolo Tena darse jabón todo el rato, piropearse en un continuo tonteo ñoño, llenarse tanto de emoción que cada dos segundos a uno de ellos se le eriza la piel sinceramente no es sano. Y no lo es cuando los espectadores nos hemos acostumbrado ya a otra intensidad de reality; pero este espacio ha nacido unplugged, con mucha versión floja, casi hubiera sido mejor que cantaran los artistas sus canciones originales y muy poco estímulo de un pasado que siempre fue mejor. Al menos los que disfrutamos en los ochenta, que somos sin duda el target que buscan, hubiésemos podido saborear todos aquellos temas y caer rendidos en la buena nostalgia de lo que jamás vuelve: «Ay, cómo hemos cambiado, que lejos ha quedado aquella amistad».