En este momento de resaca es un gusto que el cine salga a nuestro rescate para sorprendernos como lo está haciendo en La 2. Con el lujo de volver al blanco y negro en español. Hace solo unas semanas los espectadores más afortunados pudieron ver El mundo sigue, esa joya cruel y descarnada de Fernando Fernán Gómez, que durante décadas estuvo perdida y que fue considerada un filme gafe y maldito. Un drama fatalista y despiadado, que en su momento azuzó el gusto del público y espeluznó por el tratamiento que hizo de la bajeza humana. Confieso que fue ver la primera secuencia y me quedé enganchada desde el primer minuto a la película, y a muchos otros espectadores le pasará con cada una de las obras maestras que están pasando semana a semana en televisión. Clásicos la mayoría de las veces faltos de color, pero que ofrecen una mirada más intensa. Es curioso, porque de El mundo sigue el propio Fernán Gómez dijo que si la pasasen por televisión la verían un millón de personas y ya sería un fracaso. Y no ha sido así en absoluto: la mayoría que la ha podido disfrutar ha caído rendida también a ese supuesto enfoque minoritario. El mismo prisma con el que la cadena ha resuelto removernos en prime time gracias a otra visión del cine español que nada tiene que ver con el cine de barrio de otras horas. Mañana tienen una buena ocasión de comprobarlo.