Cuando el viernes por la noche el móvil ya ardía con la noticia de la masacre de París, Julián Contreras Júnior seguía contando en directo en Sálvame cómo lo pasó en la boda de su hermano Cayetano. Pero hubo tiempo a reaccionar como reacciona Mediaset ante tamaños sucesos, así que Jorge Javier pudo comentar en directo las novedades que iban llegando junto a sus colaboradores. Es lo máximo a lo que los espectadores pudieron aspirar en Telecinco, que al día siguiente pidió perdón por el tratamiento de la no información. Solo 24 horas, de TVE, siguió esa noche minuto a minuto los acontecimientos. Por eso el sábado, las televisiones generalistas revertieron su falta de interés en un despliegue de primeras figuras para comentar todo desde suelo francés. Desde el fin de semana están allí Ana Rosa, Susanna Griso, Ferreras y todos los telediarios se hicieron con los presentadores en primera línea del horror. Sin embargo, este paso de cero a cien cogió también por sorpresa a muchos espectadores por la involucración exagerada (y criticada por morbosa) de algunos periodistas en ese intento de «suplir» el poco interés de la víspera en un volcado interés del día siguiente. Si bien es verdad que pisar París no implica dar buena información, también lo es que la masacre ha dejado al descubierto a una audiencia ávida de noticias en televisión. Por exceso y por defecto.