Compre, compre

Beatriz Pallas ENCADENADOS

TELEVISIÓN

31 may 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Con solo un par de clics del mando a distancia, un día no lejano la televisión permitirá comprar todo lo que aparece en la pantalla sin necesidad de moverse del sofá. Mientras ese momento no llega, la seducción es la única arma que le queda a la publicidad para movilizar al espectador y hacerlo salir en busca de la felicidad prometida.

La saturación de anuncios obliga a buscar nuevos recursos para sobresalir. Perdida la sutileza de las primeras series que hace unas décadas empezaron a colocar en sus privilegiados escaparates productos en busca de notoriedad, el exceso roza ya la caricatura en casos como el de El Príncipe. Cinco millones de espectadores, actores guapos y con tirón mediático, el sueño de cualquier anunciante. En su primera temporada, cada capítulo ofrecía casi más primeros planos de coches bien encerados que de los protagonistas de sus tramas. Ahora, en su segunda tanda, el producto se ha diversificado. Al margen de vender bolsos de viaje con la etiqueta bien a la vista, resulta abrumador observar que todos los momentos clave de esta historia de espías se cuentan a través de una pantalla, ya sea un ordenador, un smartphone, una tableta o un televisor. No es que sus guionistas hayan descubierto el manido recurso del cine dentro del cine. Es que se las han ingeniado para fusionar un thriller con un catálogo de grandes almacenes.