La clave está en el gran Tyrion

TELEVISIÓN

12 abr 2015 . Actualizado a las 09:32 h.

Para quien sigue Juego de tronos sin renunciar a la devoción pero también sin someterse al ordenamiento como caballero ni caer en la tentación del merchandising, la clave está en Tyrion. El achaparrado héroe, que se castiga con toda clase de vicios de sátiro para parecer perverso y exorcizar su condición autocomplaciente de monstruo, ha cautivado a la audiencia menos avisada -la que huye del blog especializado y no ha leído esos gruesos tomos de George R. R. Martin-, que desea que el menos agraciado de los Lannister cobre incluso mayor protagonismo en esta temporada y las siguientes. Tememos que estos impíos guionistas cercenen el gaznate al inesperado parricida y nos priven a las primeras de cambio de esa ternura y ese gozoso cinismo, esa elaborada inteligencia que solo oculta humanidad tras esa máscara de hombrecillo cruel. Aguantamos la temprana e injusta decapitación del noble Eddard Stark y hasta la criminal boda roja -que a más de un televidente dificultó la respiración-, pero rogamos que esa sed insaciable de sorpresa no se lleve por delante a Tyrion. Por el bien del espectáculo, larga vida al pequeño Lannister.