A cabeza non para

Que Roberto Vilar consiguiera el premio Mestre Mateo al mejor comunicador no fue una carambola entre amiguetes... Por Beatriz Manjón


Que Roberto Vilar consiguiera este año el premio Mestre Mateo al mejor comunicador no fue una carambola entre amiguetes. Derrocha naturalidad, simpatía y esa capacidad para que el espectador se olvide del mando a distancia que no se enseña en ninguna facultad de periodismo, ni de comunicación. Su talento innato es indiscutible pero también lo es el de un equipo que ha conseguido que una mayoría de «chavalada», como dicen ellos, se cite cada jueves en este botellón audiovisual en el que hay licencia para divertirse. Creo que hablo en nombre de todos los compañeros de Televisión de Galicia si digo que estamos orgullosos de un programa de factura impecable que consigue salir indemne de la lucha contra acorralados frikis, grandes hermanos y viceversa, y contra la nostalgia de Cuéntame. Sus armas: unos actores entregados en el contagioso arte de pasarlo bien, como Xosé Touriñán, Isi o Isabel Risco, unos guiones originales, su compromiso con la actualidad y un modo de hacer televisión fácilmente exportable, porque las cosas bien hechas, nacidas de la pasión y la ilusión, pueden hacerse bien en cualquier parte. Disfrutan y hacen disfrutar, son ambiciosos y tienen claro que la participación del público es lo que nos diferencia de la oferta de otras cadenas. Le han dado la palabra a la audiencia y ellos han dado un rotundo sí quiero.

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