MÚSICO El artista andaluz vuelve a los escenarios este verano para realizar una completa gira ?en España. Abrirá el 4 de agosto en Santiago de Compostela y el 23 estará en A Coruña
11 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.El deje cubano de Miami se ha pegado en la voz de Alejandro Sanz, cuyas cuerdas vocales conjugan las raíces andaluzas, el aroma caribeño y una eventual pronunciación americana. Podría ser el ejemplo de las múltiples direcciones en las que se dirige la música del artista. Tras dos meses de descanso por prescripción médica («pensaba que esto del estrés solo les pasaba a los de Nueva York», bromea), confiesa sentir ya unas ganas enormes de subirse a los escenarios para hacer lo que más le gusta hacer: comunicarse directamente con su público. -«El tren de los momentos» es un trabajo muy ecléctico. En «No es lo mismo», ya había sorprendido con su compulsiva mezcla de estilos. ¿Ha encontrado en esa pluralidad una vía a seguir? -Yo creo que es una obligación del artista, porque estancarse en un estilo crea para un artista una enorme ansiedad por lograr un camino verdaderamente propio. Con este disco pretendía dejarme llevar un poco por el impulso que me venía del momento. Aparecen muchos estilos, porque son muchos los que me influencian. Siempre he dicho que la música es mayúscula y así hay que escribirla. Eso incluye que tu repertorio de escuchas sea variado. -Pese a esa variedad, su último sencillo, «Enséñame tus manos», recuerda mucho a sus inicios. -No puedo dejar de ser yo. Ese tipo de canciones forman también parte de mi estilo actual, porque soy bastante ecléctico y, de repente, paso del funk o el hip-hop a cosas que suenan a mis baladas de los primeros tiempos. Eso va a existir siempre, porque esa parte más sensible está dentro de mí. -Ha contado con las intervenciones de Juanes o Shakira. ¿Con qué artista le gustaría colaborar que aún no lo haya logrado? -Ninguno en especial. La verdad es que he colaborado con muchos de los artistas con los que soñaba poder trabajar. Con algunos lo he hecho a nivel privado, como, por ejemplo, con Prince. He estado con él hace poco, en su casa de Los Ángeles. El hecho de haber tocado con gente como él, con Paco de Lucía, Juanes o Shakira, para mí es todo un orgullo. -Siempre ha hecho gala de ser un artista concienciado. Una de sus últimas actuaciones ha sido en México en una cárcel femenina. ¿Qué perseguía con ese concierto? -Quería llevar a esas mujeres mi música, ya que no pueden ir a los conciertos. Quería llevarles un momento de felicidad. Hablé con la alcaide y me dijo que muchas de las presas estaban injustamente encerradas, lo cual me dio muchos más motivos para estar porque hay muchas mujeres pagando en las cárceles por el delito de su pareja, por esconderles drogas. No quiero jugar a ser Dios, pero me gusta ayudar en causas justas. -Parte de la crítica cuestiona que artistas de éxito, como usted, se involucren en este tipo de cuestiones sociales. -Antonio Banderas decía: que lo hagan por lo que quieran, pero que lo hagan. Lleva toda la razón. Hay mucha gente que critica eso, porque van a criticar cualquier cosa. -Es uno de los embajadores de lo latino en EE.?UU. ¿Se sigue viendo la música en español como algo exótico? -Va tomando fuerza por sí misma. Ya somos unos cuentos artistas que les mostramos que hay algo más que el sombrero de frutas y el bum-bum, que está muy bien, pero vamos mucho más allá.