El Bulli, sucursal de Documenta

Enrique Müller BERLÍN

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Crónica | Adrià invita a visitantes de la feria a su local

13 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Ferran Adrià ha acumulado muchos honores y distinciones a lo largo de su exitosa carrera como cocinero y goza del exclusivo privilegio de ostentar durante dos años consecutivos el título de mejor cocinero del mundo, además de ser el propietario del restaurante más famoso del planeta, El Bulli. Pero la carrera de Adrià dio un giro extraordinario cuando hace un año el jefe de Documenta, la prestigiosa feria de arte contemporáneo que tiene lugar cada cinco años en la ciudad alemana de Kassel, invitó al dueño de El Bulli a participar como artista en el evento. A pesar de su aura de alquimista de los fogones, a nadie se le había ocurrido invitarlo a exponer en una de la muestras artísticas más famosas de Europa. Desde que Roger Martin Buergel, jefe de Documenta, le cursó la invitación, una serie de preguntas se extendió en el mundo cultural alemán y europeo. ¿Qué podría aportar un cocinero famoso en una fiesta de arte contemporáneo? ¿La buena mesa es un arte o un placer? El mismo Adrià añadió su propia cuota de misterio y sólo prometió que su aportación a Documenta se «podría comer» y que mucha gente fuera del arte y la cocina quedaría muy satisfecha. El misterio llegó ayer a su fin cuando Documenta abrió sus puertas a la prensa. Rodeado de otros artistas y acompañado por Juan María Arzak, el cocinero decidió transformar su famoso restaurante en una especie de sucursal del evento alemán y reservará, a partir del sábado y durante cien días, una mesa para dos visitantes de Documenta, que serán elegidos de forma arbitraria. Documenta pagará los gastos de avión y hotel. «Hemos hecho lo único que podíamos hacer: ser respetuosos con quienes nos invitan. Y Roger nos invitó por lo que hemos hecho, por lo que hacemos en El Bulli -dijo el cocinero-. Por eso extendemos Documenta allí. En lugar de colocarnos aquí y cocinar, lo que era imposible, trasladamos Documenta a la Cala Montjoi».