La Consellería de Cultura acaba de trasladar todo el vestuario del Rey de Viana, valorado en cerca de 360.000 euros, a una nave de Santiago, y desconoce qué va a hacer con él
27 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.?ace más de un año, los integrantes del Ballet Galego Rey de Viana colgaban sus zapatillas y se veían obligados a despedir cincuenta años de historia de una agrupación que se dedicó a llevar el folclore gallego por todo el mundo. La rapidez con la que la Consellería de Cultura deshizo la compañía, dejó en el aire varios cabos sueltos, entre ellos, qué se haría con el amplísimo vestuario de este grupo, que está formado por más de 1.000 trajes, cuyo valor en el mercado se acerca a los 360.000 euros (60 millones de pesetas). Esta semana, desde este departamento de la Xunta se anunciaban que toda la ropa se trasladaba a una nave que el Igaem tiene en un polígono industrial de Santiago. El motivo: disponer de más espacio en las instalaciones de A Coruña donde ensayan los bailarines del nuevo Centro Coreográfico Galego. Sobre el destino del vestuario -elaborado con cuidadas telas, terciopelos y paños que deben estar guardados en dependencias sin humedad-, no se sabe nada. En principio, se barajan varias posibilidades, como donarlos a museos o agrupaciones, o realizar una exposición, pero, por el momento, no se ha tomado ninguna decisión clara a este respecto. Varios expertos en vestuario consideran que una nave no es el lugar más adecuado para trajes de estas características, y que en dichas instalaciones se estropearán en pocas semanas. Además del valor económico que tienen estas prendas está la importancia cultural de su diseño, puesto que tanto José Manuel Rey de Viana, como después su esposa, Victoria Canedo, dedicaron muchos años a investigar cómo era el vestuario típico que utilizaban los gallegos de hace varios siglos. Fotografías antiguas, retratos en museos, esculturas y todo tipo de datos sirvieron para ir confeccionando estos trajes, en los que poco a poco, también se fueron introduciendo variaciones, aunque siempre guardando la esencia gallega.