ESCRITOR
22 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Cuando el joven Niall Lenihan inicia su estancia en el Trinity College, rápidamente se siente fascinado por una pareja de estudiantes. Poco a poco, intima con ellos y descubre que siguen un insólito culto literario: utilizan pasajes al azar de obras de todos los tiempos para dar respuesta a diversas preguntas. Éste es el punto de partida de Literati , la impactante primera novela de Barry McCrea (Dublín, 1974). Tras ser elegida por la mayor librería de Estados Unidos, Barnes and Noble, como el descubrimiento del año, se ha convertido en un éxito de ventas. En España lo publica Destino. -¿De dónde surgió esta historia? -Hace muchos años empecé a escribir lo que era una novela autobiográfica, pero fue un fracaso total. El desafío que me planteé entonces fue escribir un libro con tres géneros a la vez: thriller, obra literaria y novela iniciática. -Junto a la trama llena de suspense, ha querido reflejar la difícil etapa entre la adolescencia y la madurez, caracterizada por una mayor fragilidad y vulnerabilidad. -Es un momento de la vida en el que uno está buscando respuestas. También hay un cierto temor, pues al mismo tiempo que exiges respuestas a la vida, comienzas a dudar de que ésta tenga todas. Entonces la gente busca sistemas de creencias y eso es lo que pasa en la historia. El juego de los libros funciona como metáfora para buscar un sentido oculto por debajo de la superficie de la vida. -¿Por qué eligió los libros como mecanismo para crear esta especie de secta? -Los libros pueden funcionar como religión. Además, me interesaba que fuera un libro que hablase de libros. La literatura, la lectura, es una secta diferente a las otras. A la vez que sirve de escapismo, refleja nuestro mundo. Los libros son como una puerta entre el mundo que imaginamos y el que vivimos. Por el contrario, la creencia religiosa habla de un mundo aparte. Cuando uno lee, es por dos motivos: para conocer otras vidas y verse reflejado. Es el narcisismo de leer. En la vida también encontramos la ficción. La vida, tal como la vivimos, está llena de ficción, de mitologías personales.