04 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

HILARIO Pino abrió su Informativos Telecinco 14.30 con imágenes en exclusiva sobre uno de los últimos asaltos a la verja que separa Marruecos de Melilla. Imágenes nocturnas de factura apresurada, tomadas desde el lado del monte Gurugú y a pie de alambrada. Era un adelanto del reportaje que la propia cadena emitiría al filo de la madrugada con el título La última frontera. Como el tema está al rojo, Pino se anotaba el tanto de mostrar con toda crudeza dos realidades, la de quienes se lanzaban desesperados a la aventura sin más medios que una burda escalera manual de seis metros de altura, y la de los miembros de la Guardia Civil, claramente en minoría para contener la avalancha. Hasta ahora, las televisiones se limitaban a sacar el hacinamiento de inmigrantes en los centros de recogida de Ceuta y Melilla, o las escasas y rutinarias imágenes facilitadas por las propias cámaras de vigilancia, pero Tele 5 logró colocar a sus reporteros al otro lado, transmitiendo a la audiencia otra dimensión de un drama cuya solución no parece fácil mientras impidan el paso al sentido común. El reportaje de Tele 5 deja en lugar complicado a varios de los agentes que intentaban controlar el asalto. Porrazos y patadas eran lo más común, con lo cual hablar de exceso de funciones sería lo más natural. Polémica servida.