Fura dels Baus a la gallega

TELEVISIÓN

XOÁN CARLOS GIL

Crónica La compañía catalana dejó con la boca abierta a la marea de gente que acudió al puerto vigués con la esperanza de ver algo, aunque pocos lo consiguieron

04 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Alrededor de las diez de la noche de ayer, Vigo parecía una ciudad embrujada por un ente misterioso. Ríos de gente caminaban apurados en la misma dirección como atraídos por una poderosa llamada. ¡Milagro! Alguien había logrado poner a los vigueses de acuerdo en algo: la masa quería ver un espectáculo que prometían fabuloso los creativos artistas de la compañía La Fura dels Baus. Y lo fue, pero se olvidaron esta vez de lo más importante, que no había forma de verlo bien desde ningún punto del puerto. , a pesar de su escala gigantesca, fue disfrutado en toda su grandiosa dimensión por menos de un tercio de los allí congregados, ya que los que optaron por situarse en la orilla de la explanada del Náutico (hoy rampa-mazacote), no se enteraron de nada. La acción estaba al otro lado, dentro de la Estación Marítima. La Fura realizó por encargo del gobierno gallego un show al gusto galaico como celebración del comienzo de los actos festivos alrededor de la regata Volvo Ocean Race. Adaptó su cosmología universal a la idiosincrasia enxebre , y por eso le salió la segunda parte de la Tetralogía Anfibia parecida a un evolucionado Luar del año 2099 (que seguirá en la parrilla y líder de audiencia): Algo más cercano a lo fulero que a lo furero. Aún así, la compañía catalana epató a un público que no cesaba de mirar al cielo, que era de donde colgaban los actores-acróbatas sobrevolando cabezas. La belleza estaba en los juegos de luces, efectos visuales como la fina lluvia cayendo sobre los espectadores, la marioneta gigante (versión contemporánea de King Kong con su novia en la plama de la mano) rompiendo aguas entre el griterío del público, los buzos colgantes bailando la muiñeira, inéditas coreografías aéreas, Carlos Núñez retorcido de éxtasis, matrix-galleguiños escalando las velas del Naumon...Un derroche de estímulos para los sentidos. Uno de los mejores hallazgos: las proyecciones sobre la horrenda fachada del Hotel Bahía (deberían hacerlo cada día) y como traca final, despedida migratoria que pone los pelos de punta al recordar que allí, en la misma Estación Marítima de Vigo, dijeron adiós a sus familiares camino de América, que nunca volvieron. No como La Fura, que volvió a los cinco minutos.