Entrevista | José Andrés Contratado por La Primera para paliar la fuga de su anterior restaurador, José Andrés advierte contra la creciente influencia de la comida basura
07 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.El asturiano José Andrés (Mieres, 1969) se metió a cocinar muy jovencito «por una pasión única». En Barcelona recaló en un restaurante que nadie conocía entonces, El Bulli, con un joven chef, Ferrán Adriá, que es hoy una institución en los menús más creativos. Y pronto despuntó. Se fue a Estados Unidos y se ha convertido en uno de los chefs más premiados. Además, conduce el programa Vamos a cocinar de TVE. - ¿Se conoce la cocina española en Estados Unidos o se confunde con la latinoamericana? -Hay de todo. El culturizarse en la cocina no sucede de la noche a la mañana. Estados Unidos es un país muy diverso en el que hay toda clase de etnias y una competencia continua. El referente es más lo hispano que lo español, y en tiempos nos han podido llegar a mezclar. Pero hoy el panorama el diferente. El estadounidense es culto, en general, viaja mucho y España está en la mente de mucha gente. -¿Le resulta difícil competir en la televisión con un gran comunicador como Arguiñano? -Arguiñano ha sido un referente como cocinero antes de tener el programa de televisión. Es uno de los creadores de la nueva cocina vasca. No vengo a la televisión a competir, ni mucho menos, sino a poner mi granito de arena. -Cada vez hay más difusión de la buena cocina, de la manera de comer sano. Pero avanza la cocina basura. -Es un fenómeno que hay que seguir analizando. En Estados Unidos se ha visto lo que ya ha sucedido, pero en España la comida basura se está convirtiendo en un problema, sobre todo en la infancia, porque está arrastrando problemas de diabetes. Hay que hacer algo y los cocineros tenemos que ser parte activa. -Usted mantiene una tarea solidaria contra el hambre, a través de una ONG que reparte 4.000 raciones diarias en Estados Unidos. -Yo sólo participo. No soy el intelectual que sabe cómo luchar contra el hambre en el mundo. Sólo apoyo a gente que tiene mucho que decir en esta lucha. Soy muy activo, pero no soy ningún paladín, solo un pequeño abanderado. La sociedad tiene la obligación de pedir responsabilidades a los políticos por el hambre en el mundo.