CIERTO QUE Memoria de España nació con polémicas previas cuando se estrenó en febrero de 2004. Su coordinador, el historiador Fernando García de Cortázar, no parecía muy proclive a mostrar las complejas realidades periféricas del país, en particular de los nacionalismos, amparándose en una especie de «interés general». Por eso, BNG y PNV mostraron sus reparos. Arrancó en su primera tanda con un share más que aceptable (23,6%) y cayó en picado con su reincorporación a antena. Quizá una caída injusta porque la segunda tanda mostró un trabajo de producción más cuidado. Anteayer dijo adiós con España en libertad (1975-2004). Treinta años de intensa historia en una hora es un exceso. Daba nosequé comprobar el acelerón del país en el suspiro de tres décadas. Desde el look y los ambientes, hasta los rostros y las actitudes. La televisión es de regate corto. Para quienes vivieron esos años fue un recuerdo interesante, pese a dar unos segundos a la periferia. Es el peaje de un medio devaluado cuyo único atractivo es el directo y sus circunstancias. Por eso, cuando mira al pasado, consigue que no llueva a gusto de todos. El período de 1975 a 2004 debería afrontarse con treinta horas, una por año. Con todo, valiente apuesta de TVE al colgarla en el prime time frente a la paletada de las privadas...