SI TIENE precedentes, no se recuerdan. Las noches del martes y el miércoles, Crónicas marcianas se ausentó de Tele 5. Los despistados de primera hora se habrían quedado extrañados, y más de uno sospecharía que algo grave ocurría, sobre todo con la que le estaba cayendo a Sardá, prácticamente saludado como el responsable máximo de la telebasura, en un señalamiento que se antoja injusto pese a ganárselo a pulso muchas veces. Sin embargo la causa de la ausencia era la muerte de Joan Ramon Mainat, auténtico fenómeno en la complicada y compleja disciplina de la creación de contenidos para radio y televisión. Quien fue hasta su muerte director creativo y productor ejecutivo de Gestmusic Endemol, era uno de los grandes pese a tener un concepto de la tele con la que muchos disentimos. Que Sardá y el equipo de Crónicas , otra de las criaturas de Mainat, optaran por no salir a antena, es también algo más que un gesto y les honra, que la audiencia no lo es todo. El mismo Sardá que cada noche se jactaba (sobre todo últimamente, en un tic con mucho de irritante) de haber logrado tal o cual cifra de share , optó por llorar a quien, además de amigo, fue su protector. Sus fieles le habrán echado de menos, y entre el resto los habrá que se hayan sentido aliviados. Aún así, fue un bonito gesto.