La colaboración se fraguó durante una cena en Vilalba en la que se conocieron los dos artistas. El dibujante polaco Jacek Wozniak es el autor de las ilustraciones de esta iniciativa conjunta
25 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.La inaudita conexión Vilalba-París arroja nuevos frutos, un libro-disco concebido y ejecutado a cuatro manos por Jacek Wozniak y Manu Chao: 132 páginas ilustradas y 23 nuevas canciones que verán la luz los primeros días de noviembre. El dibujante de origen polaco y el músico de raíces gallegas trabajaron juntos en París, durante seis meses, en la elaboración de Siberie m?etait contéee (Siberia me era contada), una peculiar colección de ideas y reflexiones plasmadas con aire anárquico en un formato que aleja al cantante más que nunca de los estándares comerciales. El asunto se fraguó hace dos años en Vilalba. Los dos artistas se conocieron durante una cena en casa de Josefa, la vecina chairega de la familia Chao. El periodista Ramón Chao, padre de Manu, alentó el encuentro algún tiempo antes, quizá involuntariamente, cuando envió a su hijo una botella de vino en cuya etiqueta aparecían dibujos de Wozniak. Su estilo llamó la atención del célebre cantante, de modo que la colaboración era sólo cuestión de tiempo. El proyecto creció como un encadenamiento de influencias recíprocas. Manu Chao recogió textos dispersos que acumulaba desde los remotos tiempos de Los Carayos, grupo de rock que lideró antes de fundar Mano Negra. A partir de esos documentos, Wozniak dibujó, con sus peculiares modos infantiles, una retahíla de escenas de diverso pelaje: paisajes urbanos, cielos estrellados, individuos singulares, animales de rasgos sencillos... Incluso un retrato hilarante de Radio Bemba, grupo que acompaña a Manu Chao. Y, finalmente, ambos observaron la «necesidad» de un acompañamiento musical, plasmado en una colección de canciones de un Manu Chao que recupera sus aires intimistas de Clandestino, si bien esta vez parece más divagador que contestatario. El conjunto, con los sonidos entre circenses y cabareteros del músico y los dibujos lúdicos de Wozniak, sugiere un torrente creativo de estética ingenua. Claro que la cosa no es un juego de niños: el lanzamiento inicial alcanzará los 150.000 ejemplares, una cifra muy considerable teniendo en cuenta el carácter de rareza que atesora la propuesta. En septiembre, una primera edición reducida del libro-disco se puso a la venta en quioscos, enfatizando así el carácter artesanal de la invención. «Me parece algo romántico», comentó Chao al respecto de la singular fórmula de distribución de su último dardo gráfico-musical, del que destacó, como una declaración de intenciones, que está hecho «a mano y en casa». No deja de ser otra prueba de la infinita capacidad para reinventarse del hombre que, en el último cuarto de siglo, ha sido rockero underground, agitador de conciencias, cabecilla antiglobalización, portavoz zapatista, explorador incansable y eterno punk.