SON RIQUIÑOS, pero también monstruitos (que no cerebritos, pues la cosa no iba de intelectual...). Son los finalistas de la segunda edición de Eurojunior que TVE emitió la noche del martes en una primera entrega que continuará en todo el mes de julio hasta dar con los 16 críos de los que saldrá el figura que nos representará en el Eurovisión Junior 2004 del próximo noviembre en Noruega. Los 40 chavales que participan en las previas lucen tres cosas en común: disponen de buena voz, son sanotes y tienen unos papás a los que la baba le cae a calderos. Por si no lo sabían, Eurojunior es como un clon de Operación Triunfo a escala reducida. Todo dicho. Son chavales que maman tele desde el vientre de su madre (se supone que al menos les llegaría el sonido...), crecieron con una de las peores etapas de la televisión en España (la de las privadas, tela...) y acabaron empapándose de una filosofía vital que se resume en triunfar con un micro en la mano y el chunda-chunda. El problema de Eurojunior es que se les de a media chavalada del país por entender que estudiar es un coñazo; leer, un rollo; reflexionar, una pena; y que lo peor que te puede pasar es ser un pringao asalariado en la vida. Quizá la tele de Caffarel debiera manejar con más tino materia tan sensible como un ser humano con diez o doce años de aliento.