Por la tripas de la cultura

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Nicholas Grimshaw visita el nuevo edificio institucional de la entidad financiera para comprobar la evolución de un proyecto que coloca los Cantones «en el siglo XXI»

13 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

La flamante sede de la Fundación Caixa Galicia de A Coruña encara la recta final de su compleja ejecución. La obra se calcula que estará finalizada a finales de año y la actividad cultural se programa ya para el primer trimestre del 2005. Ayer, el arquitecto encargado del diseño del moderno edificio, Nicholas Grimshaw, hizo una visita oficial a la ciudad coruñesa para exponer ante un nutrido auditorio las complejidades de una obra que, en palabras de José Luis Méndez, director general de Caixa Galicia, «colocará los Cantones coruñeses en el siglo XXI». Antes de su conferencia, por la mañana, Grimshaw y sus más directos colaboradores explicaron a pie de obra, casco en ristre y con todo lujo de detalles, los secretos de una construcción que algunos no duraron en calificar como épica. Méndez, por ejemplo, destacó la solidez de un edificio a prueba de filtraciones a pesar de que en su parte más baja está siete metros por debajo del nivel del mar. Y Grimshaw y su ayudante, Kirsten Lees, explicaron los secretos del subsuelo, de lo que no dudaron en calificar como «el corazón y las tripas de la cultura». Cristales de mármol Los responsables de la construcción del inmueble aludieron también a la importancia del momento, pues en los próximos días se iniciará el proceso de colocación de la camisa a la fachada, según explicaron los propios arquitectos. Para ello se ha elegido un material muy especial, un cristal con elementos marmóreos que producirá un efecto visual casi único en el mundo. Además, ese vidrio es completamente ignífugo, según explicaron los técnicos tras numerosas pruebas en laboratorio. Muy satisfecho se mostró también José Luis Méndez. «Estamos ante el edificio más simbólico de la Comunidad y un caso único en España, diseñado con un alarde de creatividad e inspiración, que se distingue por su singularidad y que está llamado a ser, tanto por su estructura, como por sus contenidos, uno de los centros culturales más importantes y de referencia en todo el noroeste peninsular», aseguró. Catorce plantas Méndez elogió además la reinterpretación del modelo de las galerías que supone el diseño de Grimshaw y la complejidad de una obra que cuenta con cuatro plantas subterráneas y otros siete en superficie, pero que en conjunto equivale a la ocupación de un bloque de catorce pisos. La apuesta por la luz natural a través de un corte cenital que se ha convertido en la marca de la casa de todos los edificios culturales de Caixa y el dibujo del inmueble, que recuerda a una ola, completan el especial diseño.