ERQUICIA, con la coartada de lo que estos días es una fiebre, la de bajar esos kilos de más que den tregua al ropero de verano, dedicó sus Documentos TV al tema aunque en otro tono. Emitió el documental La dieta de la discordia en torno a la polémica dieta del norteamericano Robert Atkins, seguida por más de 17 millones de personas en el mundo y que acabó convirtiéndose en el «milagro» a despanzurrar. Al parecer consistía en algo tan simple como hartarse de proteínas y de grasas, aunque renunciando a los hidratos. Con un buen filete de buey puedes hartarte pero con una tortilla de patatas de un kilo te quedas, casi, casi, como si nada... Ahí el truco (más o menos, para entendernos). Total que el bueno (¿o listo?) de Atkins no sobrevivió a la desmitificación de su famosa dieta. Era una simple cuestión energética. Finalmente, la conclusión está en que las dietas son un coñazo y que la manera más efectiva de pulverizar kilos es caminar o hacer deporte, aparte de escorar hacia la dieta mediterránea. Conste que eso no se desprendía del documental, pero si de las numerosas secciones de salud y de recetas de cocina que pululan por todos los matinales televisivos. La coyuntura advierte del verano a caer y se juega con la angustia de miles de ciudadanos obsesionados con sus molestos michelines. Vaya.