Los centros han organizado actos reivindicativos para pedir que no se aplique el canon de la Unión Europea De aplicarse la medida, se estima que tendrían que abonar cada año 13 millones
23 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El Día del Libro se celebra hoy porque el 23 de abril de 1616 fallecieron dos genios de la literatura, William Shakespeare y Miguel de Cervantes. Son muchos los lectores que habrán disfrutado con sus obras, a las que no pocos habrán accedido gracias a las bibliotecas. Precisamente las bibliotecas han elegido esta fecha para reivindicar su papel como eslabón fundamental en la transmisión cultural, al ejercer de intermediarios entre los escritores y su público, y exponer el problema al que se enfrentan: la directiva europea que obliga a España y otros estados de la UE a compensar a los autores por el préstamo de sus obras. Esta contraprestación económica ya funciona en Dinamarca, Reino Unido y Finlandia, entre otros países, pero el sector bibliotecario español alerta de que su aplicación aquí sería «un ataque contra la cultura» y un desastre. Sus responsables se temen que, como lógicamente no son los usuarios los que abonarán el dinero, se recortará de sus presupuestos. El bibliotecario Alejandro Carrión hizo el cálculo tomando como base el modelo francés, y concluyó que los centros españoles deberían dedicar al pago del canon 13 millones de euros de los 24 que se destinan anualmente a la adquisición de fondos. Vestidos de luto Después de celebrar jornadas y debates en las que se ha analizado el «pago por préstamo», las bibliotecas quieren hacer oír su voz en el Día del Libro. Los trabajadores vestirán hoy de luto y dedicarán la jornada a informar a los usuarios de las consecuencias del establecimiento del canon. Los manifiestos en contra de la aplicación de la directiva ?que han suscrito escritores como Juan Marsé, Rosa Regás o Gustavo Martín Garzo? estarán a disposición del público para que adhieran su firma, que se enviarán al Defensor del Pueblo. No faltarán pegatinas, pancartas y en algunos centros habrá hasta un cobrador del frac. Los bibliotecarios creen que la fórmula que debería adoptar la Administración para resolver el problema es sencilla: prolongar la excepcionalidad de la Ley de Propiedad Intelectual; en Francia las bibliotecas escolares están exentas de pagar el canon. A favor de las bibliotecas está su papel de acceso democrático a la cultura y, en muchas ocasiones, único, ya que hay muchos pueblos pequeños donde no hay librerías, pero sí biblioteca. Además, cada vez es mayor su función como reserva de lectura, teniendo en cuenta que la presión de las novedades ha convertido a muchas librerías en meros escaparates de las editoriales. Igualdad de condiciones Pero ningún argumento es tan contundente como el económico. Si hay que cumplir una directriz de la UE, las bibliotecas españolas exigen un tratamiento y dotaciones también europeas. En España las bibliotecas públicas tienen menos de un libro por habitante. En Galicia la proporción es similar. Finlandia tiene ocho. España dedica a este servicio 3,64 euros por habitante; Finlandia, 42. Aunque han experimentado un constante avance en los últimos años, tampoco las cifras de los usuarios son alentadoras: sólo un 17% de la población está inscrito en una biblioteca, y el número de préstamos es muy inferior a la media europea. Hay casos como el de Ferrol, cuya biblioteca lleva dos años cerrada por obras y sólo funciona el préstamo a domicilio. La situación, heredada de la corporación anterior, se complica debido al complejo momento económico del Concello, aunque la financiación está comprometida por la Xunta. De momento, el Gobierno se ha comunicado con las Comunidades Autónomas para presentar una propuesta conjunta a la UE acerca del canon, por lo que está a la espera de una respuesta de la comisión. Con información de las delegaciones de La Voz en A Coruña, Lugo, Ourense, Pontevedra, Santiago, Vigo y Ferrol.