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11 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

EN PRINCIPIO, las previsiones de TVE en cuanto a horarios y cadenas se vieron algo alterados sobre lo anunciado para la mañana de ayer a los medios con los obligados quince días de antelación. En La 2, se mantenía El día del Señor , que dedicaría su tiempo a la solemne Eucaristía oficiada por el Papa desde la Basílica de San Pedro, mientras La Primera optaba por el tenis con el encuentro de dobles entre España y Holanda, trastocando ligeramente su parrilla. Dos ofertas dirigidas a colectivos muy concretos, los creyentes y los aficionados a ese deporte. Ambas tuvieron en común su condición de directos de larga duración. El resultado tuvo matices distintos. La retransmisión vaticana, con generosidad de cámaras, confirmó una vez más que tiene algo de inhumano el trajín al que someten a un deteriorado Juan Pablo II, con casi tres horas al pie del cañón. Lo que desconcertaba, aparte lo insoportable de estar oyendo al Papa y al comentarista en un mismo registro acústico, eran los planos de los fieles sonrientes y divertidos cuando las palabras del Pontífice no estaban para jolgorios. Cosas de la tele. Lo del tenis se dilató a cinco sets. Cuando el partido parecía encarrilado para los españoles camino del tercero, hubo de llegarse a los cinco que dieron la victoria a sus rivales. Aquí hubo emoción para fortuna del espectáculo