La música llega en mayo a Lisboa

La Voz LA VOZ | REDACCIÓN

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El festival Rock in Rio ofrecerá durante seis días 120 horas de espectáculo Las entradas para los conciertos se podrán adquirir en España a partir del lunes

02 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

No sólo habrá fútbol en Portugal este verano. El país vecino se prepara para afrontar una de las temporadas más importantes de su historia, en la que además de la Eurocopa tratarán de convertirse en una referencia dentro de los festivales musicales al acoger, por vez primera, la edición europea del Rock in Rio. Ciento veinte horas de espectáculo de primer nivel convertirán a Lisboa en la capital de la música entre el 28 de mayo y el 6 de junio. A la vista del cartel, muchos de los artistas invitados utilizarán la capital portuguesa como ensayo de lo que después ofrecerán en Galicia, coincidiendo con el Xacobeo. Paul McCartney, Peter Gabriel, Ben Harper, Gilberto Gil, Britney Spears, Sting o Alejandro Sanz forman parte, entre otros, del ecléctico programa en el que también habrá presencia gallega, gracias al quinteto de pandereteiras de Pontedeume Faltriqueira, muy solicitadas últimamente fuera de Galicia. También han sido convocados el gaditano Javier Ruibal y Amparanoia, además de los pinchadiscos José Luis Magoya y Ángel Molina que competirán con los mejores del mundo en su especialidad. En España, las entradas se podrán comprar a partir del 5 de abril. Nuestro país es uno de los objetivos prioritarios de la organización, que ya ha conseguido vender en Portugal 83.000 billetes para asistir al festival. Además de un festival de música, Rock in Rio es también una descomunal operación de mercadotecnia y un negocio que pretende vender millones de litros de bebidas y toneladas de bocadillos y pizzas. Como sucederá en España coincidiendo con la boda del príncipe Felipe y Letizia Ortiz, Portugal suspenderá los acuerdos de Schengen durante la celebración del Rock in Río y de la Eurocopa. Esta circunstancia eliminará el libro tránsito de personas y obligará a utilizar los antiguos puestos aduaneros, con lo que las personas que se desplacen a Portugal tendrán que ir provistos de documentos de identificación. Con esta medida, el Gobierno portugués pretende reducir las posibilidades de que se produzca un atentado.