Mel Gibson irrita a los judíos

Beatriz Pallas | Redacción

TELEVISIÓN

El actor busca entre grupos afines apoyos para su polémica película sobre Cristo, acusada de antisemita «La pasión» narra con crudeza las últimas horas de vida de Jesucristo

04 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La enigmática figura de Jesucristo vuelve a ser protagonista de una película que ya arrastra la polémica cuando falta casi un año para su estreno. «Sangriento, atrevido y en arameo». Así define la revista norteamericana Time el último filme dirigido por Mel Gibson, La pasión, que desarrolla sin remilgos las últimas doce horas de la vida de Jesús y que aspira a convertirse en la obra definitiva sobre uno de los misterios más relevantes de la historia de la humanidad. Pero la muy personal visión que ofrece Gibson ha desatado multitud de críticas que lo han obligado a poner en marcha una campaña en busca de apoyos. El actor pertenece a un grupo denominado Católicos Tradicionalistas, totalmente desvinculado de Roma y del Concilio Vaticano Segundo de 1965, un decreto que, entre otras cosas, tendía puentes con el pueblo judío al absolverlo de su supuesto delito de deicidio. Miembros de la Iglesia Católica han puesto de relieve esta afiliación del actor y expertos en la Biblia aseguran que el guión no se ajusta a las sagradas escrituras y que muestra a los judíos como un pueblo sediento de sangre, por lo que el filme podría desatar una ola de antisemitismo. Grupos judíos, por su parte, han expresado su preocupación y han solicitado su asistencia a los pases previos de la película, algo que hasta el momento el director les ha vetado. Gibson rechaza las acusaciones y asegura haberse basado en el Nuevo Testamento o la obra Mística ciudad de Dios, de la santa española Sor María de Ágreda, para llevar a cabo la película «más auténtica» sobre la muerte de Cristo. Ahora, el director, coguionista y productor intenta crear grupos de opinión que hablen a favor de su trabajo. Según revela The New York Times, el cineasta australiano ha empezado a proyectar su película siete meses antes de su estreno ?previsto para el Miércoles de Ceniza del 2004? entre agrupaciones de cristianos evangélicos, católicos conservadores, republicanos y algunos comentaristas de cine judíos que aceptan a Jesús como el Mesías. La operación ya ha surtido efecto y gente como el reverendo Ted Haggard, presidente de la Asociación Nacional de Evagélicos de Estados Unidos ha llegado a definir a Mel Gibson como «el Miguel Ángel de su generación». Otro aspecto que pone a la película en el filo de la navaja que separa el éxito del fracaso comercial es el hecho de que Gibson haya querido transportar al espectador literalmente al pasado y realizar los diálogos en lenguas muertas de la época: arameo y latín. Y está dispuesto a asumir él mismo la distribución del filme si alguna de las grandes empresas se empeña en ponerle subtítulos. En cambio no ha sido tan fiel a la hora de escoger a los actores y ha caído en el tópico de retratar al habitante de Oriente Medio más célebre de la historia con los rasgos europeos del actor James Caviezel y a María Magdalena con los de la italiana Mónica Belluci.