La presencia de la gaita está registrada en varios países de Europa. Los libros especializados en el tema referidos a Galicia, como es Os segredos da gaita de Xosé Lois Foxo, señalan abundantes testimonios iconográficos, pictóricos, literarios y orales sobre la gaita en el país. Ya en las miniaturas de Alfonso X el Sabio se pueden ver representaciones de tañedores de gaitas. De por vida En los siglos XIV y XV, el gaiteiro ya era un músico profesional, en muchos casos contratados de por vida. Así, en 1458, un músico llamado Gomes Mouro fue a casa de un notario para documentar que se contrataba de forma permanente. Cincuenta obradoiros Actualmente en Galicia existen alrededor de cincuenta talleres destinados a la construcción de gaitas, que generalmente también se ocupan de la realización de otros instrumentos tradicionales como las zanfoñas. El dato contrasta con los obradoiros existentes a mediados de la década de los sesenta, que no llegaban a la media docena. Del boj al granadillo Para la construcción de gaitas se utilizan maderas como el palo rosa, el palo santo, el boj o el granadillo. Hace años todavía se utilizaba el ébano, pero actualmente es difícil encontrarlo en el mercado. Exportaciones La amplitud de las redes de información actuales, con Internet al frente, ha permitido que los obradoiros gallegos puedan recibir pedidos de países como Australia, Canadá o Estados Unidos. A pesar de esta internacionalización del mercado, Galicia sigue siendo la primera consumidora de gaitas. La gaita digital La gaita digital desarrollada por el asturiano Hevia revolucionó hace años el folk. Sin embargo, los constructores gallegos siguen apostando por la tradicional. «O que toca non é unha gaita», setencian.