El dinero recaudado por Wyoming, Pablo Carbonell, Manel Fuentes y Nancho Novo, entre otros, se destinará íntegramente a las cofradías de la zona afectada
13 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.En la noche más fría del año en la Costa da Morte costó calentar los ánimos de las cerca de 1.500 personas que ayer se reunieron en el polideportivo de Cee para ver en directo a diez de los más importantes humoristas españoles. La cita, ideada por Ramón Vigo, delegado de Cultura del Concello de Cee, y por Manel Fuentes, reunió a presentadores como el Gran Wyoming, Pablo Carbonell, Nancho Novo o el propio Fuentes, que levantaron los mayores aplausos cuando se metieron de lleno a tratar sobre la gestión del Gobierno en el accidente del Prestige . No ahorraron críticas, en especial Pepe Rubianes, quien derrochó un humor caústico y sentido que casi puso en pie al público, algo que se repitió en la actuación del gallego Nancho Novo, cuando, después de interpretar un rock & roll con letra improvisada sobre la Costa da Morte, se enfundó una camiseta con la bandera de la plataforma Nunca Máis, acompañado por un público que gritaba el mismo lema. Al Gran Wyoming y al Maestro Reverendo les costó un poco hacer despegar al público, pero nada más mencionar el fuel el frío comenzó a desaparecer. «Se mandaron ó fondo do mar o barco porque andaba algo escorado, ¿non habería que facer o mesmo cos que andan algo escorados?», se preguntaba Nancho Novo en alusión al presidente de la Xunta. Pero quien no se mordió la lengua fue Pepe Rubianes, quien pobló el pabellón de frases incendiarias como la definición que dedicó a Fernández de Mesa -«pijorro facha de la vieja escuela»-, que hicieron que el público rompiera en aplausos. Las sátiras de Fuentes sobre el Rey o las incisivas referencias al amor y el trabajo de Carles Flaviá, pusieron el tono más televisivo y aséptico en un espectáculo que recaudó fondos para repartir entre las cofradías más afectadas de la Costa da Morte. La fiesta pudo acercarse a los 20.000 euros. El número de risas fue todavía mayor y casi más necesario en una zona que desde hace dos meses no anda sobrada. El Agüita amarilla de Carbonell puso fin a una cita en la que el público se quedó con las ganas de vivir en directo el humor negro del antiguo reportero de Caiga quien Caiga . De postre, todos juntos portando una pancarta que llegó del público a sus manos: «No a la hipocresía del alcalde de Muxía».