«La arquitectura habla a través del silencio»

Javier Armesto Andrés
Javier Armesto REDACCIÓN

TELEVISIÓN

XOSÉ CASTRO

Es el Gombrich de la arquitectura. William J. R. Curtis disecciona los edificios y a sus autores. Se dedica a uno de los pasatiempos favoritos de la gente: criticar lo que se construye. Pero lo hace con conocimiento de causa y le pagan por ello.

10 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Curtis (Birchington, Reino Unido, 1948) visitó el jueves A Coruña para clausurar una exposición sobre Alejandro de la Sota. A primera vista, nada hace pensar que sea uno de los críticos de arquitectura más prestigiosos. Orondo y bonachón, su figura y su personalidad están lejos del analista sesudo y estirado. Pero ha enseñado en Harvard y es autor de algunas de las biblias de la arquitectura. Tiene numerosos premios y un inconfundible humor británico. -De la Sota no es profeta en su tierra. Mucha gente se sorprende cuando se habla de él como el mejor arquitecto gallego. -No lo considero un arquitecto gallego, ni un arquitecto español. Lo considero un arquitecto. Alejandro de la Sota es universal, como Mies, Wright o Le Corbusier, no tiene sentido vincularlos territorialmente. Los edificios de De la Sota parecen simples, pero detrás hay una visión muy compleja. Él quería que la arquitectura fuese invisible y esto me parece una gran aportación. -¿No cree que la arquitectura debería enseñarse en la escuela, como una asignatura más? -Sí, como las matemáticas o la literatura. Es algo que influye en la vida de todo el mundo. -Mucha gente sólo ve la fachada de la arquitectura, literalmente. -Efectivamente, y un edificio no es sólo lo que se ve por fuera. La arquitectura es el espacio, la luz, la energía, la gente que se mueve alrededor. Y por eso me parece importante De la Sota. -¿Qué arquitectos marcan la pauta hoy en día? -Bueno, los que marcan las líneas a seguir son los que más gritan, aunque esas líneas no sean buenas... -¿Por ejemplo? -Rem Koolhaas, y todos aquellos que escriben esos libros llenos de ruido, teorías, diagramas acerca de la arquitectura. La arquitectura habla a través del silencio, no necesita toda esa parafernalia. El edificio es lo primordial. -¿Se teoriza menos y se construye más ahora? -Hoy las teorías no son esenciales para la arquitectura, la mayoría son superficiales. Lo importante es tener conceptos arquitectónicos y poder construirlos. -¿Qué edificios actuales le gustan? -Podría citar algunos: la iglesia de Marco do Canavezes, cerca de Oporto, de Siza; el museo de Naoshima (Japón), de Tadao Ando; los centros de señalización ferroviaria de Herzog & De Meuron, recubiertos de cobre. ¿El Guggenheim? (se le pregunta por el de Bilbao) No, no entra en mis gustos. -A lo largo de la historia, los arquitectos se han agrupado en estilos o tendencias (gótico, barroco...). ¿Qué términos podríamos utilizar hoy? ¿Siguen vigentes el minimalismo, el deconstructivismo..., o hay una mezcla de todo? -Hay una mezcla, y a menudo se producen aproximaciones que se convierten en ismos. Pero las obras realmente interesantes trascienden los ismos, son universales. De la Sota es un buen ejemplo ya que no se le puede englobar en ningún movimiento. Y los movimientos mueren muy rápidamente, lo que queda es el edificio. -¿Hacia dónde va la arquitectura actual? -Va en muchas direcciones. Desde la línea pura, el concepto, a la experimentación, a veces la decadencia, el manierismo... -¿Qué opina del «high-tech»? -La tecnología debe utilizarse para construir edificios, y muchas veces el high-tech está más preocupado por la imagen de la tecnología que por su esencia. La realidad es que con los medios actuales podemos hacer lo que queramos, pero no sabemos qué hacer. -Hay arquitectos que se hacen famosos diseñando grandes museos o aeropuertos y apenas proyectan viviendas. -Si la gente acudiese a ellos a pedir que les diseñasen una casa, probablemente muchos lo harían. Es una cuestión de demanda. -¿Qué arquitecto ha construido su casa? -Mi mujer. Era una casa antigua, la remodelamos.