02 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

LO DE POBRIÑA es una ocurrencia, disculpen, pero recordarán a Rosa López, aquella a la que frívolamente muchos tildaron de Rosa de España, muy de corazón, convencidos de estar ante un fenómeno que iba minar los cimientos de la canción ligera gracias a aquel fenómeno coyuntural llamado Operación Triunfo (el actual son migajas). Ahora mismo nada se sabe de ella sobre un escenario mientras arrasan Bisbal, Chenoa o Bustamente, de los que padecemos un atracón en estos días de tele reiterativa, sosa y autocomplaciente. Anteayer reapareció invitada por la Campos, María Teresa, a un invento que Tele 5 se sacó de la manga con el título Una noche día a día. Lo hizo para recibir el Premio a la artista más querida , sobre el que mejor correr un (es)tupido velo... Pero ¿Y Rosa? Se parecía demasiado a aquella chica andaluza del gremio de las cantantes tres B (bodas, banquetes y bautizos) que un día de hace año y pico quedó seleccionada para un nuevo concurso de TVE. Rellenita, es decir, en su peso original a base, supongo, de mucho gaspasho , y lejos de Nina y sus asesores, maníacos de la imagen. Vaqueros de talla ancha, maciza, y con una voz todavía floja. Ya saben, su garganta original era de chavala bien alimentada y sin complejos. Le quitaron quilos, la deprimieron y la... rompieron. La Rosa que nos mostró Campos volvía a ser una chica tímida, a la que incluso están arreglando la boca. Supongo que la presión de OT y su entorno empresarial harán lo imposible para que vuelva, pero algo nos dice que si lo hace deberá ser con la permanente ayuda de un equipo de psicólogos. Y es que er gaspasho é coza fina...