En Venecia se expone el futuro de la arquitectura, lo que se construirá dentro de pocos años y cómo se construirá. La muestra prestará especial atención este año a las nuevas técnicas de edificación y a la utilización de materiales innovadores, desde las planchas de hormigón serigrafiadas de Herzog & De Meuron a las estructuras de aluminio y vitrocemento de Toyo Ito. Precisamente, este arquitecto japonés ha sido distinguido con el León de Oro en reconocimiento a su contribución a la arquitectura contemporánea. Nacido en 1941, Ito es conocido por desarrollar un nuevo concepto de edificios en los que busca fusionar los mundos físico y virtual. Frente al frialdad del high tech británico, pone la tecnología al servicio de la poesía. Sus proyectos más conocidos son la Torre de los Vientos, en Tokio -un rascacielos de acero y neón-, y la mediateca de Sendai. España aspira a llevarse otro león dorado dentro de la categoría de instalaciones nacionales, pero juega con la desventaja de haber ganado el premio el año pasado, de la mano del arquitecto sevillano Alberto Campo Baeza (coordinador de la exposición). En aquella ocasión, el pabellón español sorprendió con un espacio completamente negro -paredes, suelos y techos-, donde flotaban por mor de la luz las maquetas y los dibujos. La Bienal acogerá también un simposio, organizado junto con el New York Times , sobre el vacío dejado por el World Trade Center en el corazón de Manhattan y las iniciativas para llenarlo. Los rascacielos serán objeto de un apartado especial en el que se revisarán proyectos como la torre Agbar, de Nouvel, que se convertirá en un referente de este tipo de edificios cuando termine su construcción, en Barcelona.