La plaza del Concello de A Laracha amaneció llena de papeles, de restos de una fiesta que duró hasta que la luz del día irrumpió. Los operarios de la limpieza fueron los encargados de borrar las huellas de una celebración que duró, como dice Joaquín Sabina en una canción, hasta esas ambiguas horas que mezclan al borracho con el madrugador. Inicio Todo comenzó en la localidad natal de Javito sobre las ocho de la tarde, cuando la gente se empezó a congregar en los alrededores de este lugar para seguir en una pantalla gigante las evoluciones del último programa de la tercera edición de Gran hermano . La apoteosis llegó cuando Pepe Navarro anunció que el ganador era Javito, la localidad estalló en un grito de júbilo. Bocinas y bramidos se intercambiaron en el cielo de la localidad bergantiñana. Después llegó el momento de las celebraciones. Gentes de todas las edades se mezclaban en las calles de A Laracha. Allí se podía encontrar mujeres mayores con alivio y niños con la cara pintada con el nombre del ganador, como se llevan los colores de un equipo de fútbol cuando se acude al estadio. En muchos de los pubs de la localidad tomar una cervecita era un ejercicio digno de aplauso. Estaban llenos hasta la bandera. Principalmente eran jóvenes deseosos de celebrar la victoria de su vecino. En la gente se reflejaba una mezcla de satisfacción y orgullo por lo que acaba de suceder. Los coches, entre las colas que se formaron en la comarcal 552 que cruza la localidad, estaban engalanados con trozos de tela pintados con el nombre del ganador. Los cláxones y la música a todo volumen indicaban que la villa estaba viviendo una noche diferente. Recepción La resaca de este día de fiesta no se ha hecho esperar. El alcalde larachés, José Manuel López Varela, ya ha anunciado que el Concello y la Asociación de Empresarios organizarán una recepción para el día que regrese el campeón.