SABOREAR EL BOLERO

La Voz

TELEVISIÓN

22 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Charlie Haden llegó a A Coruña preocupado por el paradero de su contrabajo. El voluminoso instrumento tendría que haber llegado a la ciudad la víspera del concierto, pero vaya usted a saber a dónde fue a parar. En fin, lo cierto es que poco antes de la actuación se nos advirtió convenientemente que el contrabajo que iba a usar el señor Haden no era el suyo, por lo que pudiera pasar, claro. Nadie echó de menos el dichoso contrabajo (salvo el señor Haden, por supuesto). En lo que se refiere a lo estrictamente musical, Charlie Haden y su cuarteto latino hicieron gala de una exquisita elegancia y dieron una auténtica lección de cómo tocar estupendamente con el mínimo de notas posible. El Palacio de la Ópera coruñés se llenó para saborear Nocturne, el último trabajo del músico norteamericano, ganador del Grammy al Mejor Álbum Latino, con el que arrancó la séptima edición del Ciclo de Jazz de la Fundación Barrié. Pese a que el concierto fue muy homogéneo y ceñido a los cortes del disco, el quinteto logró lo que se proponía desde el primer momento, envolver al público en una atmósfera muy íntima con el fin de trasladarlo en un viaje imaginario a su particular visión de los boleros. Charlie Haden e Ignacio Berroa se quedaron con el papel menos agradecido, aunque no por ello menos importante, como fue el de proporcionar un espléndido colchón en el que reposaban las melodías que hilvanaban Gonzalo Rubalcaba, David Sánchez y Federico Britos. Clásicos del género como Noche de ronda, Tres palabras o El ciego son auténticos dulces para cualquier buen improvisador de jazz, que, en ocasiones, la tentación convierte en vehículos para lucimiento del solista. Pero en manos de Rubalcaba, Sánchez o Britos, estos temas conservaron toda su esencia, a los que aportaron imaginativas variaciones, pero sin entrar en ningún momento en recursos efectistas. Bien al lo contrario, su actitud frente a las improvisaciones fue siempre muy contenida, no sólo por la escasez de notas que emplearon, sino por lo que se intuía que podían tocar, que es mucho. Al final todos contentos. El público disfrutó de un espectáculo de mucha calidad y los intérpretes se encontraron siempre muy cómodos, sobre todo Charlie Haden, porque al final logró recuperar su contrabajo. Nos alegramos. CHARLIE HADEN. «Nocturne». VII Ciclo de Jazz de la Fundación Barrié. Domingo, 21. Palacio de la Ópera de A Coruña. Aforo lleno.