Algunas instituciones han consolidado su programación decidiendo llevar a cabo pocas, pero bien cuidadas exposiciones. La Fundación Barrié y el Museo de Bellas Artes de A Coruña han optado por este sistema, lo que repercute de manera efectiva en el nivel de las propuestas, destacadas tanto por el montaje como por la selección del contenido.
17 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.la postre las políticas de apostar por la calidad es un beneficios para todos. Para la muestra del Museo de Bellas Artes de A Coruña se ha contado con los fondos del Museo Nacional de Artes Decorativas de Madrid, en los que se reúnen piezas originarias de distintos países asiáticos, siendo la gran mayoría de China y Japón. La cronología abarca un amplio abanico que va desde el IV milenio antes de C. hasta principios del siglo XX. Las obras pertenecen a las colecciones reales; muchas de ellas formaban parte del conjunto que Carlos III depositó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Este monarca valoraba las expresiones culturales del Lejano Oriente y llegó a impulsar expediciones con el fin de atesorar objetos de lugares exóticos. El sentido estético oriental asume el papel de la tradición y marca los gustos de cada dinastía. Éstas influían no solamente en las modas de la indumentaria, sino también en la cerámica, pintura o escultura. Los recursos artísticos se perfilaban minuciosamente a través de un delicado dibujo y de una gran riqueza cromática, concibiendo al mismo tiempo con gran sofisticación de detalle sorprendentes obras de pequeño formato. En los jarrones se aprecia la capacidad de resolver las técnicas del esmaltado que fue perfeccionándose a medida que las relaciones con Occidente prosperaban. Esta dependencia se mantuvo, pero a la inversa, cuando a finales del siglo XIX empezaron a llegar a Europa los búcaros y vasijas chinos envueltos en hermosos grabados. Este papel de envoltorio fue reconocido entonces por los impresionistas como fuente importante para su pintura. Las posibilidades de imaginación de los artistas que han fabricado estos cuencos, fuentes, grabados o mantones se proyectan en las interpretaciones que hacen de la vida cotidiana y del teatro. La expresividad de los rostros se obtiene con trazos sencillos, consiguiendo que, tal y como señaló Gombrich, «aunque las figuras estén pintadas sin ojos, tiene que parecer que miran». En toda impresión decorativa, la naturaleza tiene un papel fundamental, asignándosele un espacio vital que es inherente a la misma tradición oriental. Hay que recordar que los propios artistas se aislaban entre las montañas durante largas temporadas para lograr una mayor inspiración para su arte. El montaje del Museo de Bellas Artes se resuelve con una gran linterna, que rompe espacios molestos, y una plataforma flotante que bordea todas las vitrinas. La esmerada presentación de la muestra se completa, además, con una buena publicación. No se puede pedir más. ASIA NAS COLECCIÓNS DO MUSEO NACIONAL DE ARTES DECORATIVAS. Museo de Bellas Artes de A Coruña. Marzo y abril