A MAYOR GLORIA DE PENN

La Voz

TELEVISIÓN

CÉSAR WONENBURGER CRÍTICA DE CINE/ YO SOY SAM

14 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El otro día, al salir del cine, una chica le decía a otra: «Ésta es de las de ver en casa para llorar a gusto...». No le faltaba razón: si van a ver esta enésima vuelta de tuerca de dos modelos bien conocidos, y aquí hábilmente trenzados, el de padre devoto que tiene que luchar contra viento y marea para no perder la custodia de su hija (Kramer contra Kramer, El campeón,...), y el otro, el de hombre deficiente, o con algún tipo de minusvalía (Rain man, Mi pie izquierdo, Despertares,...), no olviden el pañuelo. Manejando con académica corrección estos dos ingredientes, casi siempre imbatibles de cara a la parte, nada desdeñable, de la taquilla representada por quienes gustan de identificarse con el sufrimiento ajeno, Nelson construye uno de esos filmes lacrimógenos que inundan de suspiros las salas de cine. Magníficos protagonistas Hacer llorar siempre es más fácil que hacer reír, pero en cualquier caso también tiene su mérito, que aquí recae mayormente en los dos magníficos protagonistas de la película: un Sean Penn, en el papel del padre deficiente, que tiene todas las papeletas para ganar su primer Oscar y la adorable niña Dakota Fanning, que está asombrosa. Póngase al lado de estos soberbios intérpretes a la increíblemente hermosa Michelle Pfeiffer, que sólo gana con los años, en un papel de abogada pija, estresada y neurótica con matrimonio que se va a pique. Riéguese todo ello, además, con referencias constantes a la música de los por todos amados Beatles. Y ya lo tienen: un filme que, aceptadas sus trampas -desde la premisa inicial, insostenible- se puede ver con agrado, a pesar de los mocos.